
DIARIO DE AVISOS concede los PREMIOS TABURIENTE -que llevan el nombre de la Caldera de La Palma, isla donde fue fundado el periódico en 1890- como un ejercicio de reconocimiento y homenaje a los grandes faros que iluminan la sociedad en los distintos campos y facetas. Grandes comunicadores, músicos e intérpretes, empresarios, artistas y el mejor representante de la máxima gloria deportiva alcanzada por este país en su historia se dan cita en la segunda edición de los PREMIOS TABURIENTE, que se celebrará el 27 de octubre en el santacrucero Teatro Guimerá.
El novelista, periodista, cineasta e inventor Alberto Vázquez- Figueroa nació en Santa Cruz de Tenerife el año de la guerra civil, 1936, y vivió con pocos meses de edad el crudo destierro familiar por motivos políticos en el continente africano. Ahí se empezó a curtir la prodigiosa fantasmagoría del autor de Ébano y Tuareg y decenas de novelas, muchas de ellas llevadas al cine. Vázquez-Figueroa, que ha vendido más de 25 millones de libros, es uno de los escritores de más éxito en la lengua de Cervantes. Padre del bestseller español con mayúsculas, el género de la novela de aventuras está asociado a su nombre. En algunas de sus obras aporta soluciones a los problemas del hambre, la salud y la seguridad. Su última novela brinda a las poblaciones desamparadas del Sahel un remedio asequible: simples bandejas metálicas para retener el agua del rocío y poder cocinar con las horas de sol. Es un escritor taumatúrgico que inventó un sistema para desalar agua barata del mar y producir energía. Fue profesor de submarinismo, discípulo del comandante Cousteau, y corresponsal de guerra en Latinoamérica. En 80 años ha vivido en dos latitudes, África y América, ha dado la vuelta al mundo, el real y el suyo imaginario, un mundo de tramas y peligros donde libra la batalla de la justicia y el progreso de la humanidad. La infancia de un niño huérfano de madre y con un padre ausente por larga hospitalización, lo llevó a vivir en el Sáhara español, en casa de un tío, que lo nutría de libros de aventuras para que matara el tiempo y alimentara la imaginación. Vivió con los hombres de velo azul, los tuaregs, los beduinos, los pueblos nómadas que le enseñaron los secretos de la vida en el desierto y a contar historias, que iba a ser a la postre su oficio. Ahora rinde cuentas y escribe la historia de su propia familia, su abuelo el farero, su tío escritor en Venezuela, su hermano emigrante y los recuerdos que le visitan a su piso de Madrid.




