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“Leer beneficia más a la salud que todos los antioxidantes que puedas tomar”

Debutó en el decano de la prensa de Canarias, DIARIO DE AVISOS, y hoy es referente en la divulgación científica
Mónica González Salomone
Mónica González Salomone
Mónica González Salomone, periodista, coautora de ‘Morir joven, a los 140’. / SERGIO MÉNDEZ

Debutó en el decano de la prensa de Canarias, DIARIO DE AVISOS, y hoy es referente en la divulgación científica. Mónica González Salomone (Santa Cruz de Tenerife, 1970) está en la Isla gracias a la Fundación CajaCanarias y su prestigioso foro Enciende el Cosmos.

-¿Qué publicó en nuestro periódico esa primera vez?

“Un reportaje sobre mi abuelo que se llamaba Relojes de sol en el Teide: un símbolo ecológico. Trataba sobre estos relojes de sol que hay en el Observatorio. Son dos, muy grandes, y se llaman Tinguaro y Guajara. Mi abuelo, Mario Salomone, era matemático y astrónomo aficionado, y lo de construir relojes de sol era afición, aunque eran de gran precisión”.

-Deduzco que su atracción por la ciencia le viene de familia, ¿o no deja de ser una casualidad?

“Casualidad. Ni en mi familia habían científicos antes de mi abuelo ni periodistas antes que llegara yo. Sencillamente, me gustaba la ciencia, aunque reconozco que pude acabar en Biología”.

-Si cuando empezaba le dicen que un festival como Starmus se celebraría en Tenerife…

“Tampoco me habría sorprendido tanto, no crea. En Canarias se realizan actividades científicas de relevancia internacional que mucha gente aquí no conoce”.

-¿Me pone un ejemplo?

“Hay muchos. Izaña participa en una campaña mundial para la medición del cambio climático. Esos datos y los que obtiene sobre clima o calidad del aire son muy apreciados por los científicos”.

-Quizás los medios locales no le damos la relevancia debida…

“No, no. Para nada es una crítica a los medios, que bastante ya tienen con sobrevivir a estos malos tiempos. También hay mucho nivel en oceanografía, en volcanismo, en biología… Y hay foros de difusión magníficos como el Museo de la Ciencia y el Cosmos, o precisamente el foro que organiza CajaCanarias… ¡Estaba lleno!”.

-Dijo una vez que le faltaba tener más tiempo para poder perderlo…

“Me reafirmo”.

-¿Merece la pena vivir 140 años?

“Me encantaría. ¡Hay tanto por conocer! Imagine que se encuentra vida en Marte cuando tenga 90 años… ¡No me lo quiero perder! Y así tantas cosas… Claro, siempre con buena salud”.

-Sostiene esa obra que no estamos programados para envejecer, pero el cuerpo se deteriora…

“Hace ya mucho que la esperanza de vida se prolonga gracias a los remedios. Morían muchos niños antes de los 5 años, las mujeres en los partos, y así. A los 50, la barrera son las enfermedades cardiovasculares, luego está la etapa del cáncer, y más tarde llegan las enfermedades neurodegenerativas. La realidad de la que parte el libro es la siguiente: nuestro cuerpo nace con instrucciones para crecer y desarrollarse, pero no para deteriorarse. La evolución se ocupa de perfilar los organismos hasta que se reproducen, pero cumplida esa función -a partir de los 42- nada. Ninguna fuente evolutiva se preocupa de lo que pasa a partir de ahí”.

-¿Cuál es la clave?

“Si logramos entender cómo funcionan los mecanismos de mantenimiento, puede que logremos mantenernos mucho más tiempo. Seguramente haría falta una intervención genética y es obvio que no se trata de una solución natural. La hipótesis que se plantea en el libro es la siguiente: el objetivo no es vivir más porque sí, sino dar con la causa que provoca todas las enfermedades que derivan del envejecimiento. Para llegar a 90 años sí, pero para llegar sin cáncer ni alzhéimer”.

-Por último, ¿qué aconseja para tener buena salud?

“La educación, formarse, el conocimiento. Si lo que quiere es calidad de vida, olvídese de, por ejemplo los antioxidantes, algo que la ciencia ha demostrado que no funciona. Lo mejor es leer, y la prueba está en que las sociedades con mayor nivel educativo viven más y mejor”.

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