
La tarde anterior a la disputa de la primera jornada de la Superliga, que precedía al partido de la Supercopa, miembros del CV Haris, padres y madres de las categorías inferiores y un buen número de simpatizantes instalaban el pesado Taraflex, el suelo específico para las competiciones de primer nivel del voleibol nacional e internacional.
Esa imagen quedó grabada en Flavia Dias, la jugadora brasileña del Fígaro Peluqueros Tenerife que no olvida que el curso pasado, por muy poco, estuvieron a un paso de doblegar al Naturhouse Rioja, mismo oponente de la Supercopa: “En verano me fui pensando en que esto tenía que cambiar. Cuando hablamos para renovar tenía claro que quería hacer algo grande por este club, por esta gente, por el sentimiento y los valores que hay detrás de él”.
A su derecha, Janine Sandell, otro de los pilares del club, que repite, en varias ocasiones, que aún no se creen lo que han sido capaces de hacer. Repasan una y otra vez la portada de Diario de Avisos en la que Flavia levanta el trofeo junto al resto de sus compañeras: “Nosotras lo necesitamos. Si no ganas una Supercopa o si no participas en Europa, la gente no sabe muy bien a qué te dedicas o qué es lo que haces, de ahí la importancia de esto”.
Janine se define como “pesimista y muy autocrítica” por eso tratar de asimilar que lo logrado “no es un sueño” mientras, junto a su compañera, reconocen su gran deseo: “Queremos seguir luchando, peleando, por tener más portadas como ésta, en la que se reconozca, no solo lo que hacemos nosotras, sino la gente que trabaja para sacar el club adelante”.
Ahí entra David Martín, entrenador, presidente y auténtico líder del club, el que se tiene que “pelear” para cuadrar el presupuesto, el que afronta cada jornada lo más duro de poder tener un equipo de Superliga: “Nosotros no tenemos ni quién nos dé el agua, por lo que tenemos que trabajar mucho, tratando de cuadrar todo, de que las jugadoras estén al día, de que el presupuesto se cumpla”.
Pero lo dice, también, con una sonrisa en la boca y con los restos de una gripe que lo acompañó en la final, dirigiendo con ella a un equipo que ha hecho algo “muy grande” para todo Tenerife, para el deporte en general y para el femenino en particular: “Tener la oportunidad de jugar una final, de ganarla con nuestra afición y con un equipo que se entrega al máximo es para estar contento, satisfecho, y para desear que no sea el único trofeo”.
Sandell insiste en la alegría de levantarse y ver a su equipo “en la primera página” del DIARIO DE AVISOS porque es una manera de reconocer a “toda la gente que trabaja y hace siempre lo correcto” para que el Fígaro Peluqueros Tenerife salga “adelante como equipo”. “David siempre nos dice que el equipo es más importante y está siempre por delante de las individualidades y esta temporada eso se cumple aún más que nunca”.
El secreto, además de la ilusión es la ambición. A pesar de tener sobre la mesa el trofeo conquistado menos de 24 horas antes, piensan siempre en mejorar, en competir, en ganar a su oponente y ser, ¿por qué no? un equipo aspirante al título de liga.
“Yo siempre quiero ganar, siempre quiero competir y poder crecer”, señala Sandell, justo antes de que David Martín reconozca que su último rival tiene jugadoras “mucho más caras” pero que “un equipo unido” es capaz de conseguir “cosas que parecían imposibles”.
Una vez conquistada la Supercopa, quedan por delante Copa del Rey, Superliga y Challenge Cup, la competición europea que, a finales de enero, les medirá al Charleroi belga.
“Yo no voy a hacer turismo, sino a llevar a la Isla y al club donde se merece”, dice Janine antes de que Flavia, más tímida pero igual de firme, secunda a su compañera y advierte: “No queremos ir de paseo ni quedarnos en primera ronda”.




