
A.M.S.
El bloque del cambio, constituido por PSOE, Podemos y Nueva Canarias (NC), ensayará en la primera quincena de enero el laboratorio de un examen al presidente que contendrá, a partes iguales, una moción de censura y una cuestión de confianza. A raíz de la entrevista concedida ayer al DIARIO por el portavoz de la gestora federal del PSOE, Mario Jiménez (“el PP es un tapón que impide el cambio en Canarias”, declaró), estas tres fuerzas se encaminan a desenmascarar tanto al presidente Fernando Clavijo (CC) como al líder del PP, Asier Antona. Quieren demostrar la debilidad del primero, pues suma con ASG tan solo 21 diputados de un total de 60, y, a su vez, descubrir si Antona “finge” estar en la oposición apoyando bajo cuerda a CC. Antona dará vía libre en la mesa del Parlamento a la petición de comparecencia del presidente en un pleno extraordinario antes del 15 de enero, formulada ayer por las tres fuerzas del bloque del cambio, según señalaron anoche fuentes próximas al dirigente popular. El PP, que eludió hacer comentarios sobre las duras acusaciones que le hizo en esa entrevista Mario Jiménez (“el PP no le debe nada al PSOE, ni nosotros al PP, pero lo que ha hecho constituye una agresión a Canarias”), se prepara a cruzar las aguas revueltas que se avecinan en la vida parlamentaria de las Islas con vocación pescadora.
En el seno de CC se respira un clima de desasosiego en distintas islas por el “rumbo desconocido” que adopta esta nave con Clavijo al frente tras librarse del lastre socialista. El PNC, por ejemplo, se emplaza a una reflexión a bordo sobre el “auténtico” cariz nacionalista del nuevo Gobierno en minoría, lleno de dudas al respecto. Así, también, los diputados majoreros de CC, con idéntica zozobra sobre el talante nacionalista del Ejecutivo que apoyan, se preguntan adónde va Clavijo.
No es menor la inquietud en el PSOE, estragado por viejas divisiones bajo la interinidad de sus gestoras, tras el despido de unos 80 cargos públicos como consecuencia de la ruptura del pacto. Algunas voces demandan una respuesta de castigo en instituciones locales como La Laguna, que es la Alepo de esta guerra de bandos a la que todos bombardean con divergentes hipótesis sobre la ya mítica moción de censura “ejemplarizante contra el talón de Aquiles de ATI”, como la definía anoche uno de los promotores de ese golpe de mano. La expectación crece cada día que pasa sobre este municipio históricamente neurálgico en la política canaria.
La visita de Íñigo de la Serna, ministro de Fomento, ha reflejado la “debilidad de Clavijo, un político mermado por su dependencia fáctica del PP”, subrayó una fuente del bloque del cambio, que, en sintonía con el portavoz de la gestora socialista, Mario Jiménez, cree que el presidente canario ha picado el anzuelo del PP, malbaratando el voto de Ana Oramas en Madrid. “Ahora él es el que depende del PP y no el PP el que depende de Oramas para los Presupuestos”, añadió.
Uno de los fontaneros del PSOE sostiene que, una vez aprobadas las cuentas de Rajoy en febrero, “lo que queda son asuntos de Estado que solo pueden hablar PP y PSOE”. Entiende que entonces sería factible censurar a Clavijo desde la oposición, por una confluencia de PSOE, PP, Podemos y NC, “afines a un propósito, desalojar a CC”. Susana Díaz no pondría inconveniente en su camino hacia la secretaría general del PSOE, pues no sería una Gran Coalición, que le pudieran afear los del no es no.



