Un empresario no nacido en Tenerife, pero que vuelca toda su actividad aquí, está siendo investigado por presunto blanqueo. Los indicios apuntan también a un familiar, que fue pillado al parecer regresando a España desde el extranjero con un maletín que contenía 185.000 euros sin declarar (el máximo de efectivo y cheques con los que se puede circular en viajes internacionales es de 10.000 euros, a no ser que se justifiquen las cantidades llevadas y traídas ante la autoridad fiscal). Hacienda está estrechando el cerco sobre este empresario, al que también investiga una unidad especial de la Benemérita por sus contactos en el exterior. Que esté siendo investigado no significa necesariamente que resulte culpable, pero sí que la autoridad fiscal se está fijando mucho en sus actividades en efectivo, sobre todo. Hay quien se cree que tiene impunidad para obrar como quiera, pero no, nadie la tiene en este país, afortunadamente. Tampoco es deseable que España se convierta en un territorio de caza de brujas, como parece ser el caso Las Teresitas, ahora que ha terminado la vista. Espléndido el alegato final de Miguel Zerolo: “Me gustaría que me dijeran qué hago yo aquí”, ha dicho el ex alcalde y ex senador; y no le falta razón. ¿Y si el caso terminara como una ópera bufa? Yo no hablaré mucho de esto hasta que no haya sentencia, por respeto a los que se sientan en el banquillo y a los propios jueces que tienen que juzgar un caso tan politizado y tan raro, que despierta tanto odio. Los medios de comunicación, con las salvedades que haya que hacer, han demostrado que están integrados por robaperas sin conciencia, que condenan antes que los tribunales. Y eso me repatea el estómago y me da ganas de potar. Cuidadín, cuidadín, que el que ríe el último ríe mejor.
Cuidadín, cuidadín
Un empresario no nacido en Tenerife, pero que vuelca toda su actividad aquí, está siendo investigado por presunto blanqueo
