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Cuatro patas, cinco estrellas

El hotel para mascotas más lujoso de Europa, que acaba de abrir sus puertas en el sur de Tenerife, trata a sus huéspedes como ‘clientes VIP’; las instalaciones incluyen una treintena de cabañas de madera individuales con jardín de césped artificial y un gran parque acuático
Fotografías: Andrés Gutiérrez

Si creía haberlo visto todo sobre comodidades para perros, es que no conoce aún el hotel de lujo para mascotas que acaba de abrir sus puertas en Las Zocas (San Miguel de Abona), “único en Europa por la calidad de sus servicios”, según explica su propietaria Aline Lemaire. Esta joven belga, diplomada en psicología canina y gestión de empresas de lujo, y su marido, Olivier Thys, han cumplido un sueño que perseguían durante años: abrir un espacio de confort para canes en Tenerife que ofrece alojamiento en cabañas de madera individuales, con su correspondiente jardín de césped artificial; áreas de juego, con parque acuático incluido; y servicios como rehabilitación (para artrosis, sobre todo), fisioterapia (en piscina interior acondicionada); spa, con tratamientos especiales a base de sales del Mar Muerto para las pieles delicadas; escuela para cachorros, en la que aprenden vida social; cursos de adiestramiento, peluquería y guardería.

El extraordinario servicio se complementa con planes de nutrición, menú especial y hasta un “helado canino”, sin gluten ni conservantes.

Con estas comodidades, no es de extrañar que los perros no quieran volver a casa. “Es verdad, de hecho cuando regresan aquí se les ve felices”, explica Aline, que señala al parque acuático, una piscina de dimensiones considerables a la que acuden por las mañanas, como el espacio preferido por sus clientes, donde incluso pueden bañarse con sus propietarios. “Es lo que más les gusta, no paran de jugar dentro y fuera del agua”. Una cafetería con terraza en la misma piscina permite a los dueños seguir de cerca a sus mascotas o esperar allí mientras estas reciben algunos de los tratamientos.

Pero hay más. Mascots Resort, que así se llama el establecimiento, colabora con asociaciones protectoras de animales adoptando perros ya mayores. Las instalaciones incluyen un “pueblo para ancianos”, un recinto para canes que están en la recta final de su vida. Allí permanecen hasta el último de sus días. Precisamente, hace pocas fechas falleció una perra, “pero la atendimos con la máxima dignidad hasta el último momento, te queda esa tranquilidad”, cuenta Aline, que pide encarecidamente que “la gente adopte y no compre, porque hay demasiados animales abandonados esperando por un dueño”.

 

 

Respetar su instinto

Aline Lemaire defiende la idea de que “muchos perros tienen mejores sentimientos que las personas” y aclara que en el hotel “el objetivo no es tratarlos como a niños, no humanizarlos, debemos respetar su instinto; aquí corren, juegan, se ensucian… ni hay correas ni yo soy Paris Hilton”, bromea. La zona residencial, pensada para dueños que durante un tiempo no pueden ocuparse de sus mascotas (la mayoría por viajes) ofrece cabañas para singles ubicadas en espacios separados en función del tamaño del animal: grandes, pequeños y cachorros. Los gatos también tienen su alojamiento específico.

El hotel admite perros considerados potencialmente peligrosos, a los que se les asigna un horario especial de actividades que se reduce a dos horas y siempre alejados de los más pequeños. Preguntada por las relaciones que mantienen los animales en los espacios comunes, Aline recuerda que esa es, precisamente, una de las prioridades del centro: “Nuestro trabajo es que se lleven bien, ahí concentramos gran parte del esfuerzo”.

“Tratamos de mantener el confort de la mascota, con un servicio de alta calidad, para evitar problemas de ansiedad”, relata la propietaria del establecimiento, que admite que es inevitable “cogerles cariño”.

Entre los 22 y 25 euros diarios

Fotografías: Andrés Gutiérrez

“Mi pasión son los perros”, confiesa Aline Lemaire, artífice junto a su marido Olivier de unas instalaciones de primer nivel para disfrute del mejor amigo del hombre. Mascots Resort, que se inauguró el pasado 15 de diciembre, ya cuenta con 100 socios, que pagan 25 euros al año, lo que les da derecho a una sesión de juegos al mes, mientras que una hora de piscina, donde se permite un máximo de 10 canes al mismo tiempo, cuesta 7 euros. La tarifa por alojamiento oscila entre los 22 y 25 euros diarios, dependiendo del tamaño. La residencia, con capacidad para 40 individuos, alcanzó en las fechas de Navidad un 50% de ocupación. Ahora, que es temporada baja, el hotel cuenta con 10 clientes en régimen de todo incluido, aunque sin necesidad de llevar una pulsera que lo acredite.

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