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(In)certidumbre

Madrid y Canarias ya dan por cerradas las negociaciones del Régimen Económico y Fiscal (REF) económico

Madrid y Canarias ya dan por cerradas las negociaciones del Régimen Económico y Fiscal (REF) económico. Según publican los compañeros de Canarias 7, el Consejo de Ministros aprobará el documento el próximo mes de febrero y, además, en los términos en los que se ha negociado con el Ministerio de Hacienda. El Archipiélago verá por fin zanjado uno de los aspectos que incluyó en la agenda canaria y que quedó paralizado con la doble convocatoria de elecciones y, después, la constitución del Gobierno. El texto se había negociado en 2015 y, ahora, dos años después ve la luz. Dos años que han provocado un retraso importante para Canarias. En esta ocasión, no han sido las discrepancias, sino la desesperante situación política la que ha provocado que Canarias tenga que esperar dos años para tener su REF económico. Por eso es tan importante que las instituciones sean capaces de dar certidumbre y estabilidad porque, de lo contrario, el caos será el que mande. Desde luego, no es de recibo que porque los partidos políticos no se pongan de acuerdo, el país se paralice. Se paralice la toma de decisiones y, lo que es peor, se paralice el crecimiento económico. Ahora lo que toca es esperar a que esos mismos partidos se pongan de acuerdo para aprobar los Presupuestos estatales para 2017 y se evite así la prórroga de las cuentas. Si esto ocurre, supondría un verdadero atraso para la agenda canaria. Según un informe de JP Morgan Asset Management, el Archipiélago es de las regiones con menos confianza de los inversores. Una situación que ha mejorado en el resto de España, pero no así en nuestra comunidad. La incertidumbre política es, precisamente, lo que provoca que tengamos estos índices de confianza tan bajos. A nivel nacional, los datos han mejorado algo. Parece que los inversores han visto que por fin hay un Gobierno, aunque sea en minoría. Pero en Canarias, tal y como está la situación política, no me extraña que nadie quiera invertir. Y eso, a pesar, de los buenos datos de crecimiento económico y, sobre todo, de nuestra atractiva fiscalidad. Todo eso se puede quedar en tierra de nadie si somos incapaces de dar estabilidad a nuestras instituciones y seguridad jurídica a nuestras empresas.

 

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