Jennifer Bricker nació sin piernas, pero es un claro ejemplo de superación. Con 11 años se convirtió en campeona de gimnasia, deporte que comenzó a practicar tras ver en acción a Dominique Moceanu en los Juegos Olímpicos de 1996, donde consiguió la medalla de oro.
Sharon y Gerald Bricker son los padres adoptivos de Jennifer que se enteraron que la niña había sido abandonada en un hospital cercano a su casa en Estados Unidos y decidieron adoptarla. Pese a no contar con piernas, los padres adoptivos de la joven siempre le insistieron en que podría ser capaz de hacer lo que se propusiera, que no existía el “no puedo”. Esta filosofía hizo que Jennifer comenzara a aprender a correr utilizando tan solo la fuerza de sus manos hasta que con tres años de edad consiguió tener su primeras piernas protésicas. Pese a esto, la niña no acabó de sentirse cómodas con ellas y a la edad de siete años se dedicó por completo a conseguir su sueño, ser gimnasta como su ídolo Dominique Moceanu, según informa BBC.

Cuando Jennifer preguntó con 16 años por sus padres biológicos, Sharon y Gerald sabían que eran los mismos que la ganadora de la medalla de oro, y le confesaron a su hija adoptiva que su apellido era Moceanu, al igual que el de su ídolo.
Cuatro años después, Jennifer envió una carta a Dominique y se vieron por primera vez, las hermanas ya estaban juntas.
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