
El concejal de Santa Cruz de La Palma Antonio Érmetes Brito presentó su baja como afiliado, tanto de Izquierda Unida como del Partido Comunista, al entender que “se han vulnerado mis más elementales derechos no solo como militante sino como persona, pues no se me ha comunicado en ningún momento que me abrían un expediente disciplinario, como recoge en los estatutos nacionales y federales, en el que yo tendría derecho a defenderme, y solo se me ha pedido el acta de concejal”.
IUC pidió la marcha de Antonio Érmetes después de que publicara un artículo en el que, según esta formación política, cuestionaba las políticas de igualdad. El concejal, ahora no adscrito, no entregará el acta y continuará en el Ayuntamiento. “No dejo de reconocer que en listas cerradas, el acta debe ser de la agrupación política, pero la Ley dice lo contrario, y hasta la fecha, no se ha cambiado”, argumenta.
Si bien, la razón de más peso que expone para continuar como concejal es que “creo firmemente que por encima de los intereses del partido, están los de los vecinos, y muchos de ellos no han votado al partido, sino a las personas”.
Érmetes reiteró su voluntad de no continuar en IUC, “un partido todo menos democrático, que conculca el sagrado principio de libertad de expresión, con vena estalinista en sus dirigentes, en manos de Podemos y dominado por las amazonas”. “Mi lealtad, por encima de todo, sigue siendo la misma que hace un tiempo me condujo al servicio público, y continúo siendo leal a los vecinos de Santa Cruz de La Palma”, concluyó.





