
Se podría haber evitado su muerte de haber tenido un diagnóstico certero desde el principio de la dolencia cardíaca que padecía y por la que acudió en diversas ocasiones a Urgencias del Hospital de La Palma, hasta que falleció por un infarto de miocardio. “Rotura cardíaca” describía, en concreto, el informe forense del paciente. como causa del fallecimiento. Este hecho, que acaba de sentenciar la Justicia, condenando al Servicio Canario de Salud a indemnizar a su familia, lo sabía Fe Martínez, la esposa del fallecido, desde el principio: el diagnóstico de su dolencia cardíaca llegó muy tarde, trágicamente tarde.
Un convencimiento que le llevó a interponer una demanda, apoyada por el Defensor del Paciente, que si bien no puede curar la herida profunda que deja la pérdida de un ser querido, agravada por las circunstancias en que se produjo, al menos sirve de consuelo para ratificar la certeza que tenía desde el principio de este doloroso proceso de que las cosas no se habían hecho bien. Una sensación que había dejado plasmada en una entrevista que concedió a DIARIO DE AVISOS poco después de que se produjeron los hechos.
“No tengo palabras para describir esto. Le ha explotado el corazón de dolor. Lo hubiera comprendido si le ocurre en casa, en el traslado, en una prueba arriesgada, pero de esta forma me quedaré el tiempo de vida que me reste con la sensación de que el Servicio Canario de Salud no tomó en serio un cuadro clínico complicado y pensando que debería haber peleado en lugar de confiar”. Así contaba Fe Martínez, en julio de 2014, la dura experiencia que acababa de sufrir un mes antes.
Ahora, pese a que el fallo judicial le ha dado la razón y será indemnizada con 137.086 euros ( cantidad de la que Hacienda se llevará un buen pico, más los gastos de representación), Fe Martínez indica que “nada puede compensar la muerte de mi marido”. A ello se añade el hecho de que durante el proceso judicial le ha tocado revivir todo aquel calvario que duró la repentina enfermedad de su pareja, que le llevó a un ir y venir a Urgencias, cuando presentaba un cuadro “de libro” de angina inestable, según el testimonio de uno de los peritos que intervino en la causa.
No fue nada fácil para ella tomar la decisión de presentar la demanda, pero “no podía quedarme de brazos cruzados y pensar que ésto ha pasado y ya está”. Fue “una lucha fuerte”. También para sobreponerse a los mensajes que recibía de quienes la animaban a la resignación. “Déjalo estar, ya ha pasado y nadie te lo va a devover”, le decían. “Es verdad que nadie me lo iba a devolver, pero entre todos quizá consigamos algo”, agregó.
Y es que el deseo ahora de Fe Martínez no es otro que “el Servicio Canario de Salud tome buena nota que cuando la gente se queja y presenta unos síntomas graves, tenga más cuidado y sean mejores profesionales”.
“Tienen que tener más en cuenta a las personas, que las escuchen y se haga todo lo posible que esté en manos de la ciencia para salvarlos. Sabemos que milagros no se pueden hacer, pero sí que por lo menos usen todos los recursos que hoy ofrece la ciencia”, concluyó.




