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Hallado un sistema solar con siete planetas ‘Tierra’

Telescopios terrestres, como el de la isla de La Palma, dirigieron sus lentes entre mayo y septiembre hacia Trappist-1, un astro del tamaño de Júpiter

Hallados siete planetas similares a la Tierra | NASA

Astrónomos han descubierto un sistema de siete planetas del tamaño de la Tierra a 40 años luz de distancia. Además, tres de los planetas se encuentran en la zona habitable y podrían albergar océanos de agua en sus superficies, aumentando la posibilidad de que el sistema pudiese acoger vida.

El hallazgo, publicado este miércoles 22 de febrero en la revista Nature, se ha producido utilizando el telescopio TRAPPIST-Sur, instalado en el Observatorio La Silla; el Very Large Telescope (VLT), en Paranal, y el telescopio espacial Spitzer de la NASA, así como otros telescopios del mundo.

De esta forma, este sistema encontrado tiene tanto el mayor número de planetas del tamaño de la Tierra como el mayor número de mundos que podrían contar con agua líquida en sus superficies.

Todos los planetas fueron detectados cuando pasaban delante de su estrella, la enana ultrafría conocida como TRAPPIST-1 y los siete nuevos planetas fueron nombrados como TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h, en orden creciente de distancia de su estrella, que tienen tamaños similares a la Tierra.

Los astrónomos observaron los cambios en la emisión de luz de la estrella causados por cada uno de los siete planetas que pasan delante de ella. Un evento conocido como tránsito, que les permitió extraer información acerca de sus tamaños, composiciones y órbitas. Además, descubrieron que, al menos los seis planetas interiores, son comparables a la Tierra en cuanto a tamaño y temperatura.

El autor principal, Michaël Gillon, del Instituto STAR en la Universidad de Lieja (Bélgica) ha mostrado su satisfacción con los resultados: “Se trata de un sistema planetario sorprendente, no sólo porque hayamos encontrado tantos planetas, ¡sino porque son todos asombrosamente similares en tamaño a la Tierra!”, ha destacado.

TRAPPIST-1: UN SISTEMA PEQUEÑO Y MUY TENUE

Los astrónomos esperaban que este tipo de estrellas enanas pudieran albergar muchos planetas del tamaño de la Tierra en órbitas apretadas, convirtiéndolas en objetivos prometedores para la búsqueda de vida extraterrestre, pero TRAPPIST-1 es el primer sistema de este tipo descubierto. Con tan solo el 8% la masa del Sol, TRAPPIST-1 es muy pequeña en términos estelares (solo un poco más grande que el planeta Júpiter) y, aunque está relativamente cerca de la Tierra, en la constelación de Acuario, es muy tenue.

Por su parte, el coautor Amaury Triaud amplía la información: “La emisión de energía de estrellas enanas como TRAPPIST-1 es mucho más débil que la de nuestro Sol –ha explicado–. Para que hubiera agua en sus superficies los planetas tendrían que estar en órbitas mucho más cercanas que las que podemos ver en el Sistema Solar. Afortunadamente, parece que este tipo de configuración compacta ¡es lo que estamos viendo alrededor de TRAPPIST-1!”.

El equipo determinó que todos los planetas del sistema son similares en tamaño a la Tierra y a Venus, o un poco más pequeños. Las mediciones de densidad sugieren que, al menos, los seis planetas de la zona más interna son probablemente rocosos en su composición.

Asimismo, las órbitas planetarias no son mucho más grandes que las del sistema galileano de lunas de Júpiter y mucho más pequeñas que la órbita de Mercurio en el Sistema Solar. Sin embargo, el pequeño tamaño de TRAPPIST-1 y su baja temperatura significan que la energía que proporciona a sus planetas es similar a la recibida por los planetas interiores del Sistema Solar; TRAPPIST-1c, d y f reciben cantidades similares de energía que Venus, la Tierra y Marte, respectivamente.

Esta ilustración muestra la posible superficie de TRAPPIST-1f, uno de los planetas recién descubiertos | NASA

POSIBILIDAD POTENCIAL DE TENER AGUA LÍQUIDA

Los responsables del hallazgo han apuntado que los siete planetas descubiertos en el sistema podrían, potencialmente, tener agua líquida en sus superficies, aunque sus distancias orbitales hacen que esto sean más probable en algunos de los candidatos que en otros.

Los modelos climáticos sugieren que los planetas más interiores, TRAPPIST-1b, c y d, son probablemente demasiado calientes para albergar agua líquida, excepto tal vez en una pequeña fracción de sus superficies. La distancia orbital del planeta más externo del sistema, TRAPPIST-1h, no se ha confirmado, aunque es probable que sea demasiado distante y frío para albergar agua líquida, suponiendo que no esté teniendo lugar ningún proceso de calentamiento alternativo.

TRAPPIST-1e, f y g, sin embargo, representa el gran descubrimiento para los astrónomos cazadores de planetas, ya que orbitan en la zona habitable de la estrella y podrían albergar océanos de agua en sus superficies.

Estos nuevos hallazgos hacen del sistema de TRAPPIST-1 un objetivo importante para futuros estudios. El Telecopio Espacial Hubble de NASA/ESA ya está siendo utilizado para buscar atmósferas alrededor de los planetas y el miembro del equipo, Emmanuël Jehin, está entusiasmado con las futuras posibilidades. “Con la próxima generación de telescopios como el E-ELT (European Extremely Large Telescope de ESO), y el telescopio espacial JWST (NASA/ESA/CSA James Webb Space Telescope) pronto podremos buscar agua e incluso pruebas de vida en estos mundos”, ha concluido.

Una “analogía” y una “antítesis” del sistema solar

El investigador del Departamento de Astrofísica del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) David Barrado ha afirmado que el hallazgo de estos siete pequeños planetas, revela que “las estrellas muy frías pueden, no solo tener planetas, sino que además pueden tener sistemas planetarios muy complejos”.

Entre otros aspectos importantes, ha indicado que estos planetas “están moderadamente cerca, por lo que pasarán a convertirse en un punto de seguimiento detallado”. Además, ha añadido que “debido a su complejidad y su exotismo, permitirá a los astrónomos tener una visión que, en cierta forma, es una analogía al sistema solar y, a la vez, una antítesis”.

En este sentido, el científico enfatiza, en declaraciones a Europa Press, que el hallazgo muestra la complejidad de la arquitectura del universo”. “La naturaleza nos sigue sorprendiendo una y otra vez”, ha resaltado.

Igualmente, el exdirector del Centro Astronómico Hispano-Alemán ha señalado que uno de los aspectos más interesantes de este descubrimiento “es la complejidad del propio sistema planetario, ya que son planetas de tipo rocoso, y que tres de ellos estarían en la zona de posible habitabilidad”.

No obstante, ha matizado que, “aunque existe la posibilidad que debido a la cantidad de energía que proviene de la estrella central, estar en la zona de habitabilidad no implica tener agua”.

“Son estrellas muy activas que presentan llamaradas con mucha frecuencia y tienen la climatología y tiempo espacial, así que, de existir atmósfera, habría una interacción muy fuerte entre la estrella y cada uno de los planetas, con lo cual, toda la dinámica atmosférica y la posibilidad de actividad biológica estaría muy afectada –ha explicado Barrado–. No lo veo un mundo ideal o unas vacaciones en el Caribe”, ha bromeado el científico.

ENVIAR UNA NAVE EN UNAS DÉCADAS

“Con la actual tecnología no es posible mandar una nave a este sistema, pero hay nuevas iniciativas con las que de cara a un futuro no demasiado lejano, unas décadas, se podría alcanzar”, ha explicado el astrofísico.

Así, ha asegurado que ya existen proyectos de este grosor para intentar llegar a Próxima Centaury, que, “aunque está diez veces más cerca, de ella se sabe que tiene un solo planeta y esta tiene siete”.

“Por sus condiciones y arquitectura planetaria es posible que exista posibilidad de albergar agua en tres de los siete descubiertos, pero se necesita un análisis más detallado para verificar que hay atmósfera y que es habitable”, ha remarcado. De esta forma, Barrado defiende que “hace falta realizar un estudio detallado con velocidad radial y espectógrafos que ya hay en tierra, y que permita obtener información complementaria”.

En este punto, el investigador del Departamento de Astrofísica del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) ha indicado que “el siguiente paso es analizar con telescopios de mayor tamaño que aun están en construcción para verificar si se detecta la atmósfera de estos planetas, así como continuar las investigaciones con telescopios espaciales que se van a lanzar, especialmente el James Webb”.