El cáncer colorrectal está aumentando entre adolescentes y adultos jóvenes, y cuando aparece en pacientes de 21 años o menos suele diagnosticarse en fases avanzadas. Así lo recoge un estudio presentado en la Conferencia y Exposición Nacional de la Academia Estadounidense de Pediatría de 2026, celebrada del 2 al 6 de octubre en San Diego.
La investigación, titulada Presentación clínica y epidemiología del carcinoma colorrectal pediátrico y adolescente: un estudio colaborativo de investigación en oncología quirúrgica pediátrica, analizó retrospectivamente los expedientes médicos de 84 pacientes de 21 años o menos diagnosticados con cáncer colorrectal entre 2012 y 2023.
El trabajo se llevó a cabo con datos de 34 instituciones participantes en la Colaboración de Investigación en Oncología Quirúrgica Pediátrica y excluyó a pacientes con síndromes conocidos de predisposición al cáncer colorrectal, incluidos trastornos genéticos y enfermedad inflamatoria intestinal diagnosticados previamente.
La mayoría de los casos se detectó en fases avanzadas
De los 84 pacientes analizados, 65, el 77,4%, tenían adenocarcinoma de colon, mientras que otros 19, el 22,6%, presentaban adenocarcinoma de recto.
La mediana de edad en el momento del diagnóstico fue de 16,5 años, y el 56% de los pacientes eran varones.
El dato más destacado fue el estadio de la enfermedad. La mayoría de los pacientes llegó al diagnóstico con cáncer avanzado: el 51% se encontraba en estadio III y otro 29% en estadio IV.
La doctora Erica Arnold, autora del estudio e investigadora en cirugía pediátrica, señaló que el cáncer colorrectal “es cada vez más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes” y que, cuando se diagnostica en estas edades, “suele ser agresivo, presentándose en etapas avanzadas y asociado a altas tasas de recaída y mortalidad”.
Dolor abdominal, cambios intestinales y sangrado
El estudio también analizó los síntomas más frecuentes entre los pacientes.
El dolor de espalda o abdominal apareció en el 73,8% de los casos. Los cambios en los hábitos intestinales estuvieron presentes en el 45,2%, la pérdida de peso en el 42,9% y el sangrado rectal en el 38,1%.
La duración mediana de los síntomas antes del diagnóstico fue de 12 semanas, mientras que el tiempo medio hasta la realización de una colonoscopia fue de 13 semanas.
Los investigadores advierten de que estos síntomas pueden pasar desapercibidos debido a la baja incidencia de este tipo de cáncer en pacientes jóvenes.
Además, solo el 20,2% de los pacientes tenía antecedentes familiares de cáncer colorrectal de primer o segundo grado.
Más de un tercio sufrió una recaída
El trabajo también analizó la evolución de los pacientes tras el diagnóstico.
Un total de 31 pacientes, el 36,9%, experimentó una recaída de la enfermedad, con una mediana de 11 meses. Entre ellos, el 96,8% había sido diagnosticado inicialmente en estadio III o IV.
Los pacientes que recayeron presentaban con mayor frecuencia ganglios linfáticos positivos, histología poco diferenciada y características de anillo de sello.
Al final del periodo analizado, 38 de los 84 pacientes, el 45,2%, habían fallecido como consecuencia del cáncer colorrectal.
Retrasos en el diagnóstico
Los autores concluyen que los niños y adolescentes sin síndromes conocidos de predisposición al cáncer colorrectal pueden sufrir retrasos en el diagnóstico y que la mayoría no presenta antecedentes familiares conocidos.
También señalan que la mayoría de los pacientes jóvenes con cáncer colorrectal esporádico llega con enfermedad localmente avanzada o metastásica y, con frecuencia, con características histológicas agresivas.
Por este motivo, los investigadores insisten en que los médicos deben incluir el cáncer colorrectal entre los posibles diagnósticos cuando adolescentes presentan síntomas como dolor abdominal o sangrado rectal y no existe una explicación alternativa.
El estudio enmarca estos datos en una creciente incidencia de cáncer colorrectal en adolescentes, una tendencia que, según sus autores, obliga a aumentar la vigilancia ante síntomas compatibles.







