
El Santiago Martín registró otro lleno esta temporada, el primero había coincidido con la visita del FC Barcelona, para recibir a un Gran Canaria al que no acompañaron tantos seguidores como en anteriores ocasiones. Sin localizar en una zona en concreto, se mezclaron en total armonía con los locales, que comenzaron esperanzados, viendo a su equipo desplegando un gran juego, y acabaron pitando a los colegiados, con los que tuvieron su particular duelo justo hasta que ganaron el túnel de vestuarios de un Santiago Martín que, por momentos, se encendió.
El recinto deportivo de Los Majuelos, por aquello de lo mucho que llovió durante el choque, volvió a mostrar la existencia de goteras, teniendo los operarios que esforzarse en secar las mismas para que ningún profesional corriera peligro alguno. Algo totalmente impropio de un pabellón de Liga Endesa. Curiosa resultó la imagen de Giorgios Bogris, tratando de localizar, en un tiempo muerte, el origen de aquella gota que caía sobre el parqué.
La alegría final de los jugadores del Herbalife Gran Canaria molestó a los seguidores del CB Canarias, que no entendieron las formas de unos jugadores amarillos que, por otra parte, en ningún momento faltaron al respeto a los allí presentes, aplaudiendo incluso a la afición local cuando se retiraban a su vestuario. El próximo derbi, quién sabe, podría ser en Copa del Rey o los play-off por el título liguero.








