
Una mujer canadiense ha sido condenada a 18 años de cárcel por matar a su hija de nueve años. Tras divorciarse de su marido y perder la custodia de la niña, Laura, que así se llama la madre, se llevó a la pequeña Amber a una zona alejada de los vecinos en Alberta, para asesinar a su hija. La mujer drogó a la niña dándole varias pastillas para dormir y posteriormente, con su hija dentro, quemó el coche.
Fue detenida dos días después de lo ocurrido y un tribunal le ha condenado a cadena perpetua.
“Quiero decir al padre, a mi familia y amigos que soy responsable de mis decisiones y pido su perdón y su misericordia”, afirmó Laura.




