
El Gobierno de Canarias y el grupo que lo sustenta, CC-PNC, sufrieron ayer una severa derrota en el Parlamento autonómico, al aprobar el resto de los grupos una moción en la que instan al Ejecutivo de Fernando Clavijo a adoptar una serie de medidas para paliar los problemas de la sanidad pública, entre ellos el de las listas de espera, que afectan a más de 100.000 pacientes.
CC-PNC decidió abstenerse porque, a pesar de que el proponente, Nueva Canarias (NC), le aceptó tres de sus enmiendas (que luego retiró), le rechazó la solicitud de votar los puntos de la propuesta en dos bloques separados.
Esto provocó incluso el enfado del portavoz de NC, Román Rodríguez, pues el diputado de CC David de la Hoz, en ese momento presidente del Parlamento por ausencia de la titular, Carolina Darias, dudó de si NC tenía la potestad de decidir si se troceaba o no la votación. Aunque Rodríguez daba por obvio que así era, tuvo que ser el secretario de la Cámara el que lo corroborara.
La votación, ya con Darias al frente, y que se produjo con la ausencia de todo el Gobierno excepto su vicepresidente, Pablo Rodríguez, no dejó lugar a dudas: 41 votos a favor (NC, PP, PSOE, Podemos y ASG), 14 abstenciones (CC) y dos votos en contra (dos diputados también de Coalición, De la Hoz y Mario Cabrera, miembro asimismo de la Mesa). La moción, con enmiendas de PP y PSOE, insta al Gobierno a un plan de choque “urgente y extraordinario” contra las listas de espera “con todos los recursos propios y concertados”; un plan de urgencias, que dé además a los centros de salud más profesionales y tecnología (ayer mismo se colapsaron las Urgencias del Hospital de la Candelaria por la calima), así como incorporar a las plantillas orgánicas del Servicio Canario de la Salud (SCS) a más de 2.300 eventuales, y poner en marcha el II Plan de Salud (cuidados paliativos, salud mental, cronicidad, y control de la diabetes). El acuerdo incluye instar a equiparar la calidad de las clínicas concertadas a las públicas y en seis meses publicar los procedimientos de contratación con la sanidad privada para hospitalización y actividad quirúrgica, “eliminando de una vez por todas la opacidad en los conciertos sanitarios”. Igualmente, el Parlamento reclama un plan de infraestructuras, equipamientos y mantenimiento en 2017 (finalizando los hospitales en construcción o a falta de equipar) y promover un Pacto por la Sanidad.
En defensa de la moción, Rodríguez expuso que la sanidad pública canaria atraviesa “un momento crítico”, y es la peor valorada por sus usuarios en España, con listas de espera “por encima de lo razonable”, por lo que hay que marcarle al Gobierno “una agenda de actuaciones posible y realista para revertir la situación”.
Por el PSOE, Marcos Hernández apoyó la propuesta porque es “operativa y puede coadyuvar” a paliar algunos problemas. El martes, la presidenta del Grupo Socialistas, Patricia Hernández, había acusado a Fernando Clavijo de favorecer a la sanidad privada.
Desde el PP, Zacarías Gómez abogó por “romper la espiral negativa en la sanidad” y recordó que cuando los populares la gestionaron, la demora de espera media para operarse era de 89 días y ahora es de 182. Juan Márquez, de Podemos, opinó que la moción es “realista y no pide nada imposible” y que el Gobierno canario “no debe tener otra prioridad más importante”, al tiempo que reivindicó una nueva ley sanitaria que parta de la iniciativa legislativa popular presentada en 2010.
Jesús Chinea (ASG), aunque luego apoyó la moción, la criticó (dijo que no cuantificaba el coste real de las medidas, que algunas eran inviables y otras inoperativas) y que ya el Gobierno había prometido un plan contra las listas de espera y más transparencia. Además, rechazó equiparar ratios a la media nacional porque perjudicaría a los centros de las islas menores. Criterio que compartió Guadalupe González Taño (CC), quien alegó que ya Clavijo se comprometió a adoptar medidas pedidas ayer y que otras incluidas en la moción “no son realistas”.





