
Indignación es la palabra que mejor resume la reacción de Santa Cruz de La Palma por la emisión en un informativo de Telecinco de la copia de la fiesta de Los Indianos, que se viene celebrando en los últimos años en el barrio de Vegueta, de Las Palmas, obviando el auténtico festejo que se desarrolla en la capital palmera. De hecho, la concejal de Fiestas, Virginia Espinosa, anunció que la Corporación va a remitir una carta en señal de protesta y también de carácter informativo a la cadena de Mediaset para que no vuelva a producirse esta circunstancia, que desvirtúa al proyección de esta fiesta genuinamente palmera.
“Los Indianos son los nuestros, los de Santa Cruz de La Palma, y no los de Las Palmas”, comentó “enfadadísima” la edil, quien añadió que “cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero que no copien o imiten”. Lo cierto es que el llamado Carnaval Tradicional de Las Palmas de Gran Canaria surgió como una imitación del palmero y pese a la multitud de protestas formales que remitió en su momento el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, con acuerdos plenarios incluidos, no encontraron eco alguno, salvo en el hecho de que no tiene la misma denominación.
Y de esos polvos, estos lodos. Afortunadamente su celebración no ha restado público al de La Palma, que cada año recibe a más visitantes en busca del original, pero sí representa un escollo para dar a conocer la capital palmera y esta tradición tan arraigada en la Isla Bonita.
Más allá de esta polémica, Espinosa, ha pasado la prueba de fuego en su estreno como concejal de Fiesta, teniendo en cuenta además que han sido los indianos que han contado con la mayor participación de la historia. De naturaleza perfeccionista, como la definen quienes la conocen, a pesar de hacer una valoración muy favorable, ya tiene tres folios, “escritos por delante y por detrás, de cosas que hay que mejorar para la próxima edición en lo que se refiere a la organización”.
Garantizar el equilibrio entre conservar las tradiciones y mantener un festejo de las dimensiones que ha ido cobrando Los Indianos es uno de los grandes retos. En redes sociales y diversos medios se han escuchado voces críticas sobre el devenir de Los Indianos. La responsable de Fiestas reconoce que hay aspectos, como el desfile de la tarde, que “se ha ido perdiendo” en los últimos años. “Habría que replantearse si se quiere volver a ese acto, pero hay que tener en cuenta que hace 10 años no había 80.000 personas”.
La concejal valora de esta edición que “la gente iba mucho mejor vestida y se cuidaron muchos detalles”. También destaca las actuaciones musicales que se diseminaron por distintos puntos de la ciudad y, en especial, el “cartel” que se concentró en el escenario de la avenida Marítima. Un concierto que requirió una inversión importante, que defendió ante quienes sostienen que no se haga este gasto, “porque los Indianos están hechos”. Además resalta el impacto que representa esta fiesta y la promoción internacional que supone para la capital palmera.

En cualquier caso, señala que con Los Indianos, “crítica, en Santa cruz de La Palma, siempre la va a haber”. “No queremos que sea una fiesta de música cualquiera y borrachera, queremos que sea una fiesta de calidad”, añade Espinosa, contra quienes opinan que se ha convertido en una especie de gran botellón. Como prueba de que Los Indianos no están en esa clave, señala que “en las fiestas de botellón hay muchísimos problemas y Santa Cruz de La Palma es una ciudad segura, y se puede venir a disfrutar de Los Indianos con total tranquilidad”. En este sentido, destaca que no se produjeron incidencias graves, más allá de algunos casos de intoxicación etílica y tres peleas.
Uno de los puntos que tiene escritos en esos tres folios para mejorar el próximo año es, “sí o sí”, la llegada a la plaza de España de la Negra Tomasa. Este año, lamenta que mucha gente no hizo caso a Protección Civil y se produjo una especie de avalancha que restó vistosidad a ese momento tan esperado del Día de Los Indianos. Al igual que considera necesario cerrar con más antelación las cuestiones sobre seguridad. “Un buen potaje lleva un fueguito lento”, precisa.





