
Apenas han transcurrido unos diez días desde que DIARIO DE AVISOS y ABC desvelaran a los isleños que se había confirmado en aguas canarias la presencia de la mayor reserva mundial de telurio, un escaso y apreciado mineral muy útil en la telefonía móvil o la energía solar, pero lo cierto es que el impacto de tal noticia ha sido de tal calibre que pocos son ya los residentes en este Archipiélago que no han oído hablar del mismo. A la espera de que también se popularizasen los nombres de otros minerales también detectados en estos montes submarinos, como por ejemplo el cobalto, bueno es saber por qué es tan raro dar con telurio, a tal punto que hay que buscarlo a más de un kilómetro de profundidad.
Lo cierto es que, hace apenas un lustro, otro hallazgo de telurio concitó el interés de la ciencia mundial, aunque en dicha ocasión se encontró bastante más lejos de las Islas. Porque fue en 2012 cuando, por primera vez, se comprobó empíricamente la presencia de telurio en el espacio exterior gracias a las observaciones del equipo de la astrofísica Anna Frebel (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y la astrónoma Jennifer Johnson (Universidad Estatal de Ohio). El rastro estelar de tan singular material (al que ya su descubridor, Franz-Joseph Müller von Reichenstein, denominó en 1782 como metallum problematicum) se confirmó en tres estrellas muy antiguas ubicadas a varios miles de años-luz, en el halo de la Vía Láctea gracias a un detallado análisis espectrográfico y dentro del trabajo que, desde hace 50 años, rastrea por el universo la evolución de los elementos químicos conocidos.
Siempre con la inseguridad propia del que aún se mueve en el terreno de la hipótesis, los especialistas creen que tanto el telurio como otros minerales similares aparecieron probablemente hace más de 12.000 millones de años, en la época en que se formaron esas tres estrellas.
Sobre la escasez de la presencia del telurio, se considera como lo más probable que la explicación radique en que solo surge gracias a un tipo muy raro de supernova durante un rápido proceso de fusión nuclear.
Algo resulta evidente: no todos los días se encuentra telurio. Ni cerca, ni lejos.
Los científicos abogan por la extracción de estas riquezas
La mayoría apuesta por explotar los yacimientos detectados al sur de Canarias, si bien reconocen cierto impacto medioambiental. Diez días después de conocerse la presencia de un gigantesco depósito de telurio en el monte submarino Tropic, casi todos los científicos consultados se postulan a favor de explotar semejantes riquezas. Así lo entienden, por citar un ejemplo cercano, el Catedrático de Geología Marina de la ULPG, José Mangas, y el profesor titular de la Facultad de Física de la ULL, Jorge Méndez, quienes explicaron en el programa Buenos Días Canarias la necesidad de contar con estas riquezas dada su importancia para el futuro de las energías renovables, fundamentales para luchar contra el cambio climático. Eso sí, reconocieron que podrían generar algún impacto ambiental por la corriente norte profunda que viene del Ártico y además hay riesgo para la vida marina en la zona, sobre todo corales e invertebrados.




