“Tengo que cerrar los ojos cuando veo a una niña haciendo de La Pantoja en televisión”

Fernando Palacios ha coordinado las jornadas pedagógicas del Festival Internacional de Música de La Palma
El compositor y docente musical Fernando Palacios. | D. S,

Fernando Palacios contagia pasión por la música. Compositor, comunicador (más de veinte años en Radio Nacional de España, donde llegó a dirigir Radio Clásica) y docente, estuvo la semana pasada en la isla, de la mano de La Palma Festival Internacional de Música, acercando este arte a los escolares de la Isla.

– Músico, pedagogo, comunicador, ¿cómo se define?
“Soy producto de una generación, donde me encontré con muchos compañeros estudiando música que teníamos inquietudes diversas. No nos interesaba solo estudiar en un conservatorio y aprender un instrumento. Íbamos a los conciertos de música clásica, pero también nos interesaba el rock, el jazz, la divulgación. En mi caso, ha confluido todo, sin casi yo saberlo en un principio, para poder afrontar este tipo de trabajo de divulgar y acercar la música, que es lo que he hecho a través de distintas orquestas, medios de comunicación, festivales, formación del profesorado, espectáculos educativos, etc”.

-¿Qué teclas hay que tocar a los niños para hacerles llegar la música?
“Los niños sienten una fascinación no solo con la tecnología que le ofrecen hoy en día, sino con pequeñas cosas, como hacer una carraca con una nuez, o algo tan sencillo como hacer sonar una pajita de refresco o tocar una trompetita de juguete. Cuando subo a un escenario, no doy una clase, no soy un maestro más, sino que intento hacer una acercamiento a través de la magia que tiene la escena, con cosas muy sencillas, como relacionar la música con el movimiento, con sentimientos, cuentos, con todo lo que está en el imaginario del niño. Esto convierte el concierto en un momento mágico. Lo que pongo son plataformas de acceso, sistemas de trabajo, diferentes a los que tiene un concierto de adultos, que se supone (hace el gesto de las comillas) que vienen preparados. Así ellos van comprendiendo y disfrutan y se emocionan como los mayores. La finalidad es convertir un concierto en un concierto”.

– ¿Cree que se puede explicar la música?
“No se puede explicar, pero hay cosas del lenguaje que es muy importante que conozcamos. La música más complicada, una sinfonía, que se desarrolla, es importante ver que lo que hace es lo que nos ocurre a nosotros a lo largo del día. A través del oído podemos comprobar que a la música le ocurren las mismas cosas que a la naturaleza. Simplemente es engrasar nuestra percepción para poder disfrutar de ello”.

– ¿Qué opina de que la música esté prácticamente ausente de la formación académica?
“Estamos en una época en la que cada Gobierno le da un zarpazo más a la inicial LOGSE, que fue la que colocó la música en una ley de educación. Mientras que otros países van en la dirección contraria, nosotros, como país paleto musicalmente, no sabemos meternos en el tren de la avanzadilla educativa. Cada poco tiempo aparecen investigaciones científicas que destacan la gran importancia que tiene la música en el desarrollo del cerebro, en el aprendizaje. La música es algo fundamental en la etapa educativa de los niños, hasta tal punto que considero que debería ser la asignatura troncal de la que debería desprenderse el resto de las materias. Las artes escénicas en general, la música, danza, teatro y movimiento, es lo más importante. A través de ahí se descubrirá que irá más rápido en matemáticas, lenguaje”.

– Nos hace más inteligentes. ¿También mejores personas?
“Bueno, conozco muy buenos músicos que son malas personas. Algunos de mis directores favoritos fueron nazis. Lo que sí es verdad es que toca las teclas del sentimiento y hace recapacitar mucho sobre el papel que desempeña el ser humano. Me gustaría pensar que es así, pero no hay ciencia que lo demuestre”.

¿Hay una música culta y otra para las masas?
“No. Tampoco entraría en la definición de buena y mala. Yo disfruto de toda la música. Hay algunos estilos que ya me pillan mayor y que por su extraordinaria simpleza me resultan de una agresividad letal. Como ciertas maneras del hip hop, reguetón o algún chill out, que está hecho premeditadamente como quien fabrica un sonajero. Soy oyente de Radio 3 y Clásica, casi más la primera. La discoteca de mi casa va de ópera china a quien toca un tambor especial en Corea”.

– ¿Qué opina de los programas de televisión que están proliferando tipo Operación Triunfo?
“¿No habíamos quedado que el pop debía ser una cosa popular, sencilla?. Hacer una escuela de pop, ¿en qué consiste? Sé que hay grupos de rock muy buenos que han nacido en escuelas de música. Vetusta Morla salió de la Escuela de Música de Tres Cantos. Yo creo más en ese tipo de formación. ¿Bisbal va a dar una clase de cómo debe cantar un chaval?. Hacer una creación de cómo ser hortera en 10 minutos. Igual que tengo que cerrar los ojos cuando veo una niña haciendo de La Pantoja”.

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