
“Por mucho que tengas un convenio y la partida económica, no podemos ejecutar obras si no hay proyectos”. De esta manera ha justificado -o explicado- el vicepresidente del Gobierno de Canarias y consejero competente en la materia los retrasos de algunas actuaciones en las carreteras del Archipiélago. “¿Por qué unas obras avanzan más que otras, en algunas islas con un mayor grado de ejecución que en otras?”, se preguntó Pablo Rodríguez (Coalición Canaria). “Básicamente”, parafraseó al “experto” Antonio Castro, “porque donde menos problemas hay más se avanza”. Durante una comparecencia parlamentaria sobre las inversiones en 2017 y 2018 en carreteras de interés general ya en marcha, el vicepresidente hizo una radiografía de la situación objeto de su exposición y detalló el procedimiento que se sigue en estos casos: “Primero, se necesita un planeamiento aprobado; después, redactar el proyecto del trazado; el de ejecución de obras; la declaración de impacto ambiental y posteriormente se saca a licitación la obra”. Eso le llevó a decir que, como no hay proyecto de trazado ni de construcción para la TF-5, en Tenerife, “difícilmente se van a poner esos 15 millones de euros” que Nueva Canarias pide en una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado de 2017. “Me encantaría, pero no se podrá ejecutar este año. Lo digo para no generar falsas expectativas”. Ante esta sorprendente revelación, la oposición señaló al presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso (CC). Pablo Rodríguez sorteó el bache.
Ayer, en declaraciones a los medios de comunicación, Alonso culpó al PSOE de obstaculizar durante un año y medio la mejora de las carreteras, cuando gestionaba la Consejería de Obras Públicas y Transportes del Ejecutivo autonómico. Pablo Rodríguez había manifestado a Radio El Día que este año no prevé que comience “ninguna obra” de carretera en la Isla. Alonso insistió en que el PSOE ha impedido que, por ejemplo, el carril BUS-VAO de la TF-5 sea una realidad: “Y no va a parar. Estoy seguro de que buscará la manera de parar las obras que Tenerife necesita”. Criticó que se haya “perdido mucho tiempo en peleas cuando ya se podrían haber licitado”. El Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife acordaron el 2 de marzo suscribir un convenio de cooperación para afrontar el “grave” problema de congestión de las carreteras. La Corporación insular financiará, licitará y ejecutará el cierre del anillo insular, en tanto que el Ejecutivo regional dirigirá y supervisará esta obra de interés regional. El carril adicional en la TF-1 y el carril BUS-VAO en la TF-5 se incluirán en el próximo convenio de carreteras. El vigente caduca el 31 de diciembre y ya se negocia el que se aplicaría a partir del 1 de enero de 2018.
La intervención de Rodríguez, a últimas horas del martes, se enmarcó precisamente en esa colaboración con Fomento. El vicepresidente mantuvo una reunión, el 16 de marzo en Madrid, con Manuel Niño, secretario general de Infraestructuras, en la que perfilaron la agenda de trabajo. La siguiente será en junio. Un primer catálogo incorpora aquellas carreteras “inaplazables” y cuya ejecución se ha interrumpido por los recortes de las transferencias en los últimos cinco años. Entre todas, la carretera de La Aldea, en Gran Canaria; el Eje Norte-Sur, en Fuerteventura, y las infraestructuras pendientes en Tenerife “son fundamentales para las conexiones de los canarios y, de haberse cumplido los compromisos, ya estarían acabadas”.
El proyecto de los Presupuestos Generales del Estado contempla una inversión de 175 millones de euros para carreteras, frente a los 94 millones del periodo anterior. Para ejecución en Canarias, recalcó Rodríguez desde la tribuna de oradores del Legislativo, hay presupuestados 95 millones de euros, una cantidad que en seis meses se “duplicará a 175 millones”. Para licitar las obras, reiteró, “debemos contar con los proyectos”.




