Líneas de más

Maduro prefiere féretros a urnas

Cualquier justificación que invoque a esta altura de los acontecimientos en Venezuela el presidente Nicolás Maduro, tanto para enviar militares, policías y ‘milicias revolucionarias’ a reprimir marchas opositoras, como para convocar contra-marchas en apoyo a su Administración, son absolutamente falsas

Cualquier justificación que invoque a esta altura de los acontecimientos en Venezuela el presidente Nicolás Maduro, tanto para enviar militares, policías y ‘milicias revolucionarias’ a reprimir marchas opositoras, como para convocar contra-marchas en apoyo a su Administración, son absolutamente falsas.

Ya nadie cree lo de “inminente invasión de Estados Unidos“, “Golpe de Estado cívico-militar auspiciado por la Casa Blanca“ cuando habría aportado fondos a la campaña electoral del presidente Trump, o que “ el desabastecimiento es un complot de la oligarquía interna y externa“, pues diez años después del ultimo aplastante triunfo electoral del extinto Hugo Chávez todo ha empeorando, de modo que una sociedad hastiada exige cambios en lo económico, pero también en lo político-institucional, lo que considerando como esta constituida la Asamblea Nacional venezolana, seguramente el PSUV volverá a perder cualquier instancia electoral: revocatorio, gobernaciones, municipales o presidenciales.

Maduro lo sabe y, respetando la frase del dictador argentino Agustín Lanusse sobre que: “las urnas están bien guardadas”, se niega rotundamente a sacarlas para que la sociedad pueda expresarse libremente, conllevando con ello a la reacción que desde hace una semana, mas de dos docenas de personas han muerto en todo el país, mientras se saquean comercios simplemente por hambre.
Tener “bien guardadas las urnas” es su garantía de impunidad, pues perder el poder, mas que reconocer el fracaso del proyecto hegemónico continental de Chávez, abre el camino a investigar toda presunta corrupción de su Administración, aunque simule tranquilidad jugando al beisbol y asegurando que “en Venezuela hay paz”, por lo que, aterrado, no solo se resiste a instalar urnas sino que, en su lugar, pareciera preferir comprar féretros y usarlos para propios y adversarios, emulando con ello el estilo de un dictador típico antes que de un presidente electo. Y Venezuela no merece ni quiere féretros, sino urnas.

gerardoctkc@gmail