Sheyla Veronica White estaba trabajando como un día cualquiera cuando uno de los rociadores de agua contra los incendios instalado en el techo cayó sobre su mesa. Fue entonces donde sin dudarlo comenzó a golpearse con él en la cabeza, para simular que le cayó encima.
La mujer lo denunció posteriormente a la compañía de seguros de la empresa sin saber que toda la secuencia había sido grabada por las cámaras de seguridad, lo que hizo que la trabajadora fuera condenada por fraude de seguros a 18 meses de libertad condicional.





