
Las autoridades australianas han tomado la decisión de liberar una cepa mortífera de un virus para acabar con las poblaciones salvajes de conejos. En los primeros meses el virus ha eliminado el 42% de los ejemplares silvestres, según cifras del Gobierno de Nueva Gales del Sur.
Los conejos europeos fueron introducidos en 1859 y con el paso de los años los animales, al no contar con un depredador que amenazara su supervivencia, se convirtieron en una peste. Un ejemplo de ello es la capacidad que tiene una coneja de tener camadas, hasta cinco al año. Ante esta plaga, las autoridades australianas levantaron en 1900 una valla de 1.700 kilómetros para impedir el paso de los animales a la zona occidental pero no funcionó ya que en datos recogidos en 1920 la cifra ya era de 10.000 millones de conejos silvestres en Australia.
La plaga de estos conejos es una amenaza para la supervivencia de más de 300 especies de flora y fauna de la zona.



