Santa Cruz

Juegos de riesgo y muerte en el hotel abandonado de Añaza

Los vecinos denuncian el peligro que supone el libre acceso al edificio en ruinas, donde ya han muerto al menos cuatro personas, y reclaman a Urbanismo su vallado

La estructura del edificio se mantiene en aparente buen estado de conservación a pesar del abandono de más de 40 años. Sergio Méndez
La estructura del edificio se mantiene en aparente buen estado de conservación a pesar del abandono de más de 40 años. Sergio Méndez

Como si de un juego se tratase, un joven salta de una plataforma a otra de un edificio a medio terminar. Lo hace a más de 15 metros de altura. Otros tres se encaraman a la azotea del mismo edificio, que tiene más de 20 pisos de altura. En la distancia, los vecinos asisten con preocupación a este juego mortal que, según denuncian, cada vez es más frecuente. Se trata del hotel abandonado de Añaza, cuya estructura de hormigón se alza impasible, desde hace 40 años, en la costa de este barrio santacrucero. El acceso a este inmueble, tal y como pudo comprobar DIARIO DE AVISOS, es sencillo: no existe ningún tipo de obstáculo que lo impida. Una carretera lleva hasta el pie del hotel en ruinas y desde allí, con un pequeño salto desde la acera, se accede al terreno que lo rodea. Después nada impide introducirse en su interior.

Con un simple vistazo puede comprobarse cómo el acceso esta estructura abandonada es continuo. Restos de enseres, botellas, latas o las pintadas que decoran los muros demuestran que su uso es más común de lo que pueda pensarse. Desde la Asociación de Vecinos 8 de Marzo de Añaza llevan años haciéndose eco de las denuncias de los vecinos y trasladándolas al Ayuntamiento de Santa Cruz para que se asegure el edificio. Una vez más exigen que se proceda al vallado del hotel inacabado, como, por ejemplo, ya se ha hecho con el antiguo Balneario de Santa Cruz. Para ello, se han vuelto a dirigir a la Gerencia de Urbanismo, en la que el pasado jueves registraron una nueva petición para que se valle el edificio, advirtiendo del riesgo que supone que siga abierto.

“La asociación lleva años reclamando que se asegure”

Samuel García, portavoz de la asociación, recuerda que ya han muerto al menos cuatro personas en este inmueble; tres por accidente y una cuarta, al parecer, a causa de un suicidio. “Hemos presentado un escrito a la Gerencia de Urbanismo para que proceda al aseguramiento del edificio y su acceso. No queremos que pase algo para que nos hagan caso”, explicó García.
Desde la Asociación de Vecinos 8 de Marzo van a cursar una invitación al concejal de Urbanismo, Carlos Garcinuño, para que compruebe por sí mismo la peligrosidad de un inmueble que, como detalló García, “tiene los huecos de los ascensores completamente al descubierto, y los que se meten, de forma inconsciente, pueden caer por ellos, pero también tropezar o caerse desde cualquiera de los altos de este hotel”. García, hijo del histórico dirigente vecinal Celso García, recordó cómo su padre se pasó años reclamando que o bien se le diera un uso a este edificio, o se asegurara para evitar accidentes.

La estructura del edificio se mantiene en aparente buen estado de conservación a pesar del abandono de más de 40 años. Sergio Méndez
La estructura del edificio se mantiene en aparente buen estado de conservación a pesar del abandono de más de 40 años. Sergio Méndez

Desde la Gerencia Municipal de Urbanismo, su responsable recordó que ya se procedió al vallado de las primeras plantas hace unos años, “pero acabaron arrancándolas”. Ahora, avanzó, “ya hemos iniciado un expediente de ejecución subsidiaria para proceder al cerrado de toda la parte baja del edificio con materiales más duraderos, bloques o similares”, admitió el concejal. Este expediente se encuentra en tramitación en el Área de Disciplina Urbanística, aseguró.

La asociación es consciente del coste que supone esta acción, pero recuerda que el de una vida es mucho mayor. “Ya no solo hablamos del daño medioambiental que supone tener este edificio abandonado en medio de la costa, sino del peligro que representa para las vidas de los que se puedan adentrar en él”.

Haciendo un breve repaso por la hemeroteca de los últimos años, esta petición de los vecinos de Añaza se remonta casi 10 años atrás. Lo hizo Celso García cuando presidía la Asociación 8 de Marzo, pero también la antigua directiva en 2008 y la actual, el año pasado.

La historia de este edificio se remonta al año 1973, cuando una empresa alemana compró la parcela que entonces pertenecía al municipio de El Rosario. Allí, muy cerca del mar, en un abrir y cerrar de ojos se levantaron 21 pisos de altura, destinados a lo que iban a ser apartamentos de tiempo compartido (time sharing). Con la misma rapidez que aparecieron y construyeron, apenas un año después, los promotores alemanes desaparecieron y hasta la fecha siguen sin ser localizados.