
Chadrack Mbala Mulo, de 4 años y con autismo, falleció el pasado mes de octubre abrazado a su madre. Esther Eketi-Mulo había sufrido un ataque epiléptico que le causó la muerte. El pequeño, incapaz de pedir ayuda o alimentarse, murió 15 días después por hambre y deshidratación. “Su cuerpo fue hallado sin vida unos días después, rodeando el cadáver de su madre, que estaba ya en avanzado estado de descomposición”, ha explicado la Policía.
Los hechos ocurrieron en Hackney, en el este de Londres. Sus profesores llamaron a la casa al no aparecer en el colegio y visitaron la casa familiar hasta dos veces. “Si un niño deja de asistir a clase inesperadamente y no hay un adulto responsable con el que contactar por teléfono, los miembros del colegio no deben estar más de tres días para enviar a alguien a casa”, ha informado la Policía.




