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María González, campeona pese al sistema de subvenciones

La tinerfeña es una de las grandes esperanzas a nivel nacional, aunque admite que “cada vez es más complicado” acudir a los distintos torneos debido al “gran esfuerzo económico” que supone para su familia adelantar los costes de los viajes
La joven tinerfeña ha sido campeona de España en todas las categorías inferiores en las que ha participado. Andrés Gutiérrez
La joven tinerfeña ha sido campeona de España en todas las categorías inferiores en las que ha participado. Andrés Gutiérrez
La joven tinerfeña ha sido campeona de España en todas las categorías inferiores en las que ha participado. Andrés Gutiérrez

El abuelo de María González se empeñó en que la pequeña, por aquel entonces de solo cinco años, recibiera las clases de squash que tanto había pedido. Ella quería “un deporte de raqueta”, pero cuando su madre fue a preguntar a las oficinas del Organismo Autónomo de Deportes de Santa Cruz, el tenis y el bádminton tenían todas las plazas cubiertas, por lo que, casi por accidente, llegó a practicar esta modalidad. Era la única inscrita y el monitor se resistía a dar clase a un solo alumno, pero la insistencia de su abuelo tuvo su recompensa. María es hoy una de las mejores deportistas de toda España.

“Yo llegaba allí sola y mi abuelo repetía: “Hasta que la niña no entrene yo no me marcho”, poco a poco llegaron algunos niños más, pero solo seguimos tres”, recuerda ahora, con 18 años recién cumplidos y la vitola de ser una de las esperanzas más importantes del squash a nivel nacional.

María ganaba todos los títulos insulares y regionales de niña, pero todo cambió cuando apareció en su vida un patrocinador de un torneo nacional: “Me dijo que si era capaz de llegar a un Campeonato de España me patrocinaría y conseguí disputar el Nacional sub-11, llegando a la final, y con él como espónsor”.

Ella tenía solo nueve años, pero aquello hizo que la tinerfeña “ganara motivaciones”. Ya no solo jugaba para divertirse, sino que ahora le quitaba tiempo a su ocio y hacía piruetas para poder compaginar el deporte con sus estudios porque quería llegar a ser un referente: “Me gustaba entrenar, conocer gente, hacer amigos en la Península y competir. Además, desde muy pequeña me había acostumbrado a jugar en categorías superiores; eso fue una ventaja para mí”.

El panorama nacional estaba liderado por la murciana Cristina Gómez. Lo ganaba -y lo gana- todo, pero ahora, cuando ella ascendía de categoría, llegaba su más dura competidora, María González.

“Ella ganaba un campeonato y, al año siguiente, la ganaba yo”, admite con humildad, pese a que, desde esa categoría sub-11, la tinerfeña ha ganado todas las categorías nacionales de formación de manera abrumadora. Con la mayoría de edad alcanzada a María le llega ahora un momento muy importante en su carrera. Como suele suceder en los llamados deportes minoritarios, ser profesional es una quimera, pero incluso poder salir a competir fuera de la Isla es toda una odisea y un esfuerzo tremendo para sus padres.

El actual sistema de ayudas públicas, que reembolsa el dinero a los deportistas una vez hayan competido, obliga a que sean los propios practicantes los que, en muchas ocasiones, sufraguen sus viajes, estancias y demás, lo que los lleva a competir en inferioridad de condiciones con otros deportistas del Estado y el extranjero.

“Si yo pido una subvención me la dan, pero, por ejemplo, ahora acaba de salir una por logros de 2016. Siempre ocurre lo mismo: sí, pido la subvención, pero me llega al año siguiente y hay veces que mis padres no me lo pueden pagar y la federación tampoco”, admite resignada.

Son muchos años así pero, paradójicamente, María González regresó hace solo un par de meses del Campeonato de Europa absoluto, donde fue seleccionada por España como una de las jugadoras reservas. Ganó un encuentro y perdió otro pero, sobre todo, se trajo una experiencia “enorme” que quiere repetir.

“Las federaciones de deportes minoritarios tienen menos dinero y, por ejemplo, la Española solo paga el viaje desde Madrid, teniendo que costearme yo el desplazamiento hasta allí”, dice antes de admitir que “ahora mismo” es “muy complicado” encontrar patrocinadores privados que puedan ayudar.

La joven tinerfeña ha sido campeona de España en todas las categorías inferiores en las que ha participado. Andrés Gutiérrez
La joven tinerfeña ha sido campeona de España en todas las categorías inferiores en las que ha participado. Andrés Gutiérrez

María paga doblemente la insularidad. Desde muy joven se ha acostumbrado a “comer y estudiar” en las esperas que tiene en los aeropuertos y son numerosas las ocasiones en las que, tras perder un enlace aéreo, llega a su destino solo unas horas antes de comenzar la competición. La solución parece sencilla y es la que han pedido en repetidas ocasiones clubes y deportistas: agilizar el pago de las subvenciones. “Creo que debe de haber más atención a los deportes minoritarios y solo hay que mirar alrededor los problemas que existen siempre para, por ejemplo, ir a Campeonatos de España; pedimos que se agilicen las ayudas, no se trata de exigir más dinero, sino que se entregue antes y no de un año para otro, porque nosotros cuando salimos a competir lo hacemos representando a Canarias”.

A la espera de una solución, María González retoma los entrenamientos antes de comenzar el próximo curso sus estudios de Enfermería: “Quiero centrarme en ellos sin dejar de lado el squash, aunque no es nada sencillo”.

Mientras tanto, deberá seguir multiplicando sus horas, porque también quiere entrenar a niños: “Me gusta mucho enseñarles. Cuando yo empecé éramos solo tres y, en el grupo que tendré, son 12; es ilusionante”.

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