La Palma

El poblamiento aborigen abarcó desde el principio toda La Palma y no fue por fases

Una excavación en Tijarafe demuestra que la banda occidental estuvo habitada desde la llegada de los primeros pobladores y cuestiona la teoría dominante de que no fue poblada hasta seis siglos después

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El barranco de Los Gomeros, en Tijarafe, concentra uno de los poblados aborígenes de más interés de la Isla. / J. PAIS

Una excavación arqueológica en el barranco de Los Gomeros, en Tijarafe, ha permitido demostrar que el poblamiento aborigen de La Palma abarcó el conjunto de la isla desde el primer momento y no fue por fases, tal y como ha sostenido hasta ahora el estudio de la prehistoria insular, que sugiere que habría comenzado por la zona este de la Isla, para extenderse y completarse en la banda oeste a partir de los siglos VI y VII d. C.

Esta conclusión se extrae del trabajo que ha realizado un equipo de arqueólogos formado por los doctores Francisco Pérez Caamaño, Javier Soler Segura y Gema Pérez González, que intervinieron en una de las múltiples cuevas que conforman el poblado aborigen del barranco de Los Gomeros, conocida como Las Mejoras. Allí los investigadores encontraron piezas cerámicas correspondientes a todas las fases en que se ha clasificado la historia aborigen de la Isla.

“La producción cerámica de la isla de La Palma es muy singular, porque sufre una evolución desde la fase primera hasta el final, tanto en la forma como en la decoración. Algo único en Canarias”, explicó el arqueólogo palmero Pérez Caamaño. De ahí la importancia de haber hallado la secuencia completa, que establece que el poblamiento en esta banda de la Isla se produjo también desde el origen. “Tenemos en Tijarafe las fases cerámica I, II, III y IV, y eso es muy relevante, porque confirma que todo el poblamiento se produce desde el principio en toda la Isla y ocurre en torno a la era, entre el primer siglo a. C. y el primero d. C.”.

Este hallazgo, aunque no se había certificado, era contemplado por los especialistas como una hipótesis factible. “Los arqueólogos ya sabíamos que el poblamiento de la banda occidental había que retrotraerlo a lo que decía la arqueología oficialmente, pero había que hacer una excavación en la banda occidental para constatarlo”, subrayó.

El proyecto Occidente, como así se denomina esta excavación, que forma parte de un programa científico más ambicioso, ya en su denominación reivindica la importancia de la presencia aborigen en esta parte de la Isla. Y es que, como explica Pérez Caamaño, “la prehistoria de La Palma se ha construido a partir de la excavación de yacimientos arqueológicos situados en la banda oriental de la Isla”. Ahí entran lugares de tanta importancia como Belmaco, en Mazo; El Tendal, en San Andrés y Sauces, o los yacimientos de El Guincho y El Humo, en Breña Alta. “Todo lo que se ha publicado sobre la prehistoria insular ha derivado fundamentalmente de esos yacimientos y su estratigrafía”, añadió.

Además, estaba el hecho de que en la parte oriental de La Palma existe más agua y, por tanto, más recursos para la ganadería para apuntalar esa teoría. Sin embargo, como indica Caamaño, en las crónicas de Abreu Galindo se “dice que el reino aborigen más poblado, de los 12 de La Palma, era el de Tijarafe”.

Cuando se realizó la carta arqueológica de Tijarafe, en 2002, aparecía “como el municipio palmero con más yacimientos arqueológicos”. En ese momento, además, se pone de manifiesto otro hecho, que “ya algunos sabíamos”, comenta el arqueólogo puntagordero: “El barranco de Los Gomeros era uno de los poblados aborígenes más relevantes de la Isla, por la cantidad de yacimientos arqueológicos que contenía”.

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29 años después de la última excavación en la isla, el Ayuntamiento de Tijarafe ha financiado con fondos propios esta investigación. / J. PAIS

UN SUEÑO

Es a raíz de ese momento cuando nace la idea de este proyecto que fraguaron dos amigos y arqueólogos, Caamaño y el actual alcalde de Tijarafe, Marcos Lorenzo, que participó precisamente en la elaboración de la carta del municipio. Lorenzo, como concejal del Ayuntamiento, puso en marcha el proceso para declarar Bien de Interés Cultural el Barranco de Los Gomeros y en 2008 se presenta el proyecto Occidente, que será la primera excavación arqueológica sistemática de un yacimiento de la banda occidental y noroccidental de la Isla.

En 2015 obtiene la declaración BIC el barranco de Los Gomeros y “el sueño” de esta pareja de amigos de realizar el proyecto seguía vivo. Por medio había pasado la lentitud burocrática y la crisis económica, que “destrozó todo, y la cultura, más”, como recuerda Caamaño.

Finalmente, ha sido el Ayuntamiento de Tijarafe el que ha financiado con fondos propios la excavación que marca un hito en la arqueología palmera, no solo por la importancia de los resultados que arroja, sino porque es la primera que se realiza después de 29 años. Casi tres decenios de parálisis en un estudio en el que “La Palma fue puntera”, como recuerda el arqueólogo. El alcalde de Tijarafe asegura que se realizarán otras dos campañas arqueológicas, para lo que consiguieron el compromiso financiero por parte del director general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, Miguel Ángel Clavijo, que visitó la excavación. En cualquier caso, Marcos Lorenzo subraya que los trabajos continuarán aunque los tenga que seguir financiando el Ayuntamiento.
La intención que persigue este proyecto es la creación de un parque arqueológico, que se sumaría a los tres que existen (Belmaco, La Zarza y El Tendal) y que permitiría dar a conocer el contexto doméstico de los aborígenes. Esta primera fase, como destaca Caamaño, pretende proporcionar contenido científico al espacio. “Hay que armarse de argumentos científicos para dotar de recursos y discurso el parque arqueológico”. El barranco de Los Gomeros se perfila así también como un futuro atractivo turístico.

PRESENCIA DE CABAÑA GANADERA Y DE RECURSOS MARINOS

Pérez Caamaño destaca que el barranco de Los Gomeros estuvo habitado desde el principio del poblamiento de la Isla. “Hay presencia de cabaña ganadera (cabras, ovejas y cerdos); explotación de los recursos marinos, con presencia de lapas, vértebras de pescados, un montón de punzones y cuencas de collar”. Marcos Lorenzo detalla además que en la parte alta del barranco existen fuentes naturales, de las que aún sigue manando agua, aunque en pocas cantidades, lo que también ayuda a explicar su poblamiento, junto con el hecho de que era de relativo fácil acceso.