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Cataluña bajo la batuta de Víctor Pablo Pérez

El músico burgalés, director de la Orquesta Sinfónica de Tenerife entre 1986 y 2006, narra al DIARIO los momentos de mayor tensión en Barcelona desde el 1-O hasta el 7-O

El director Víctor Pablo Pérez, que estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST) entre 1986 y 2006, se encuentra estos días en Barcelona. Su estancia en la comunidad ha coincidido con el referéndum, el paro general y las continuas protestas que piden a golpe de consigna la independencia de Cataluña. Observa lo que ocurre como un mero espectador; es testigo de cómo las bandas se organizan y se multiplican por las calles de la Ciudad Condal, con Puigdemont y Junqueras sosteniendo la batuta.

El objetivo del actual director de la Joven Orquesta de Canarias (Jocan) es liderar una serie de conciertos junto a la Orquestra Simfònica del Vallès, para interpretar la Segunda sinfonía de Mahler, la sinfonía de la resurrección, una obra que cuenta también con la participación de dos coros. El pasado viernes fue la primera presentación, en Terrassa, que se repitió ayer en el Palau de la Música Barcelona.

El pasado lunes, después del referéndum del 1-O, Cataluña despertó “normal”, “con el enfado propio de lo ocurrido el día anterior”, detalló el director. “Y es que son métodos propios de otros tiempos. Hay que frenar esto de otra manera, nunca de forma violenta”, declaró en una entrevista a DIARIO DE AVISOS. “Al final uno siente extrañeza y vergüenza de que el Estado español se haya comportado de ese modo, porque no son maneras, no es forma de frenar esta situación. Creo que el Gobierno tenía que haber reaccionado desde hace tiempo y ver las maneras de cómo hablar y negociar para llegar a algún tipo de propuesta”, añadió Pérez.

A pesar de la situación convulsa y de la tensión en el ambiente, “hay voluntad de hacer los conciertos”. Los músicos que componen la Orquestra Simfònica del Vallès se unieron al paro del 3 de octubre, y aunque en los ensayos los temas políticos se aparcan en la puerta, era imposible evitar una reacción ante las represiones del 1-O. Ya lo recuperarían en otro momento. “Aquí hay un respeto total por el momento de la música y la verdad es que no hemos tenido ningún debate durante los ensayos, la política se queda al margen”, enfatizó. “Los músicos quisieron acogerse a este paro como protesta por la desproporción de las actuaciones de las fuerzas de seguridad al no dejar votar, y eso es totalmente respetable”, añadió el director, quien considera que ese paro era una cuestión “inevitable”. “La gente en Cataluña está muy enfadada. Yo, personalmente, creo que hemos dado una imagen internacional pésima de nuestro país. Nosotros, que teníamos siempre una actitud maravillosa, con un cambio modélico que nos hizo pasar de la dictadura a la democracia, ahora damos una imagen lamentable y de vergüenza ajena”, criticó.

Víctor Pablo Pérez alza su voz para señalar y desaprobar las actuaciones de los políticos. “Creo que las cosas no deberían haber llegado a este punto, que ha habido inacción por todas las partes y ahora las salidas se presentan muy complejas”.

Es por eso que dice “respetar el enfado de una parte de la población”. Para él fue un error “no haberles dejado votar, reprimir de forma tan brutal y tan desproporcionada un hecho tan simple y tan democrático”. Considera que existían otras maneras de evitar todo esto, “pero no a través de los golpes”. “Ahora tenemos que entender que los catalanes tengan esa sensación de frustración y de enfado, que ha servido solo para que haya cada vez más gente que piense en la independencia, desgraciadamente”.

El ambiente de la ciudad “ha estado tranquilo después del 1-O. De vez en cuando pasa una manifestación de bomberos, sindicatos, ciudadanos. Hubo comercios abiertos, hubo seguridad en las puertas de esos negocios, el 60 o 70% de los bares y cafeterías estuvieron abiertos. Fue el comercio local el que cerró el día 3”, culmina.

“El día del referéndum no salí del hotel, lo seguí por la televisión, como muchos españoles, con estupor y algún temblor”, concluye Víctor Pablo Pérez.

Noviembre y diciembre, dos meses del laureado director en Tenerife

Víctor Pablo Pérez (Burgos, 1954), director de la Joven Orquesta de Canarias y que estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife entre 1986 y 2006, estará en la Isla junto a la OST el próximo 3 de noviembre. Marca también en su agenda una vuelta a la tierra que le otorgó la Medalla de Oro del Gobierno de Canarias y que le hizo Hijo Adoptivo de la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife, en diciembre para el concierto de Navidad de la Sinfónica, “que este año se hace, además, con Los Sabandeños”, y para trabajar junto a la Jocan en los conciertos del 1, 2, 3 y 4 de enero, que, como el año pasado, se desarrollarán en Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. Quien también ha llevado la batuta ante la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (hasta la actualidad) y ante la Orquesta Sinfónica de Galicia, apunta que “se han hecho en total 15 conciertos por todas las islas en el primer año de la Jocan, en 15 localidades diferentes, y con este encuentro de año nuevo comenzamos la segunda temporada. Los jóvenes están muy ilusionados, felices con estos conciertos. Todo va en la línea prevista: que ellos puedan tener una oportunidad para formarse para su futuro profesional”, concluye.

En su larga trayectoria como director ha pretendido imprimir dosis de originalidad, sin olvidar la labor pedagógica, en cada proyecto. La sonoridad del grupo y la cohesión del equipo son siempre sus objetivos. Fue Premio Nacional de Música en 1995, y Premio Ondas 1992 y 1996, entre otros reconocimientos.

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