tenis en silla de ruedas

Paloma Oñate vuelve con más ganas tras siete años apartada de la competición

Un atropello, cuando cruzaba un paso de peatones, alejó a la jugadora tinerfeña de los torneos nacionales e internacionales, pero hace unos meses ha regresado con más ilusión
Paloma Oñate devuelve la pelota durante un torneo disputado recientemente. Kike Ayala

La tinerfeña Paloma Oñate regresó a la competición de tenis en silla de ruedas tras más de siete años inactiva tras sufrir un atropello en Madrid que le lastimó un hombro. Pese a su corta preparación, la jugadora chicharrera, de 27 años, completó una buena actuación en el pasado Autonomy Tenerife Open, prueba de categoría Future que reunió en las pistas del The Ritz-Carlton Abama a un buen nivel de participantes.

Pese a caer en primera ronda con la número 38 del mundo, la suiza Gabriela Bühler -que llegó a la final-, Paloma continuó en competición para ganar la final de consolación a la británica Sarah Gaisford y situarse en el puesto 104 del ranking mundial. “Aunque salí muy contenta por el partido y con mi juego, me quedó la espinita de haberme enfrentado otra vez con la suiza con más rodaje para comprobar mi verdadero nivel”.

Nacida en Santa Cruz de Tenerife, Paloma se desplaza en silla de ruedas desde su nacimiento debido a una distrofia muscular, pues sus piernas no tienen la fuerza suficiente para permitirle caminar, aunque puede moverlas y las siente. “Gateo y nado muy bien y, con unos aparatos que me bloquean la rodilla y me dan apoyo, podría caminar un poco con las piernas rectas”.

Oñate siempre ha estado vinculada al Ademi y gracias a ello pudo practicar varios deportes como el baloncesto -que dejó para centrarse en los estudios y porque a la edad de 12 años tenía que compartir equipo con hombres de mayor edad-, natación, piragüismo, vela, rápel, tirolinas, parapente…, “lo que me sirvió para atreverme con todo”.

A los 18 años dejó Tenerife para estudiar Periodismo y Comunicación Audiovisual en Madrid, sin embargo “sigo sintiendo la Isla muy cerca, pues soy accionista y sigo pagando el abono del CD Tenerife cada temporada, y voy con la bandera de Tenerife allá donde viajo”. Cada vez que regresa a la Isla se replantea todo. “Con lo bien que se está en la isla y lo bonito que es poder estar con la familia y los amigos me entran muchas ganas de volver a Tenerife, pero en Madrid estoy bien, tengo un trabajo en el que me valoran y donde puedo estar un poco más atenta al deporte”.

Paloma Oñate, primera por la izquierda, tras disputar un partido de dobles en el Autonomy Tenerife Open. | Facebook Autonomy Tenerife Open

Paloma Oñate afrontaba “su segunda temporada compitiendo de manera semiprofesional, nunca sin dejar los estudios, pues para vivir del deporte paralímpico tienes que ser una top“, cuando un vehículo la atropelló en un paso de peatones cuando salía de la Facultad y le lastimó en el hombro. “Ahora, tras siete años, he vuelto a entrenar y competir, tomándome el tenis más en serio y poniéndome objetivos gradualmente”, desveló.

Para la tinerfeña, vivir en Madrid también le permite una mejor movilidad, sobre todo en coche, para poder competir “pues te simplifica la vida y te da una mayor movilidad, pues a veces volar con una o dos sillas (la de calle y la de competición) es más complicado pues te la pueden romper o perder. A lo mejor tardo un poco más de tiempo en llegar a mi destino, pero gano en autonomía. Yo comencé a competir al tenis en Tenerife y también viajaba aunque el mayor coste de los desplazamientos me limitaba participar en algún torneo. Pero siempre he tenido claro que si tienes ganas, todos los inconvenientes se pueden solventar”.

La tinerfeña afronta la próxima temporada con mucha ilusión y piensa cómo podrá organizar el trabajo y el calendario competitivo. “Buscaré la forma de distribuirme mejor las vacaciones. En vez de pillar dos semanas seguidas, pediré en el trabajo tres o cuatro días por allí o por allá para poder acudir a varios torneos. Será difícil porque en el trabajo somos un equipo muy hecho y dependo también de las vacaciones de los compañeros, pero creo que si te planteas metas y se las haces saber a los compañeros y a la empresa, seguro que ellos ponen de su parte para que lo pueda intentar. Tengo que hacer más torneos internacionales pues es muy difícil que nos juntemos todas las españolas en un torneo nacional de tenis adaptado, mientras que en uno internacional es más fácil que se completen los cuadros femeninos y puedo jugar contra otras rivales, comprobar mi nivel y promocioname en el ranking”.

También es habitual ver a Paloma jugar en dobles, pues “se me dan bastante bien y me gustan porque son partidos más igualados y divertidos. En el doble las diferencias entre una pareja muy buena y otra no se nota tanto”, finalizó.

TE PUEDE INTERESAR