Hay futbolistas que pasan por un club. Y hay otros que terminan convirtiéndose en parte de su historia. Aitor Sanz pertenece desde hace tiempo al segundo grupo. Después de más de 13 temporadas en la Isla, más de 400 partidos oficiales y tras haber vivido todas las caras posibles del fútbol con el Club Deportivo Tenerife, el capitán blanquiazul atraviesa uno de los momentos más especiales -y también más delicados- de su carrera deportiva.
El ascenso a Segunda División ha devuelto la ilusión a la afición tinerfeñista apenas un año después del golpe del descenso a Primera Federación. Sin embargo, mientras el club celebra el regreso al fútbol profesional y comienza a construir el nuevo proyecto deportivo, sobrevuela una gran incógnita: el futuro de su gran capitán.
En una entrevista concedida a Atlántico Televisión, Aitor Sanz habló como pocas veces sobre la posibilidad de continuar una temporada más… o poner fin a su trayectoria como profesional. Y lejos de dejar una respuesta cerrada, el centrocampista dejó claro que todavía no tiene tomada una decisión definitiva. “Ahora mismo no tengo una respuesta. Hay varios aspectos muy importantes que tengo que analizar bien”, confesó el jugador, que explicó que su decisión dependerá no solo del aspecto físico, sino también del desgaste mental acumulado y de cuestiones familiares que considera prioritarias. “Puedo decir mañana que quiero renovar y pasado volver a tener problemas en la rodilla o notar que psicológicamente estoy demasiado cansado para empezar otra temporada”, aseguró.
Porque si algo dejó claro Aitor Sanz durante la entrevista es que el paso del tiempo ya no se mide únicamente en las piernas. A sus casi 42 años, el capitán admitió que el verdadero reto no siempre está en competir, sino en mantener intacta la motivación diaria después de tantos años de exigencia máxima. “La motivación es casi más importante que lo físico”, reconoció. “Hay días en los que uno se levanta con dolores, cansado, pero mientras siga yendo feliz a entrenar y con ganas de competir, eso es lo importante”.
La reflexión no es menor. Aitor Sanz no habla únicamente del final de una carrera deportiva. Habla del final de una forma de vida. El propio futbolista reconoció que lleva tiempo preparándose mentalmente para el día después del fútbol y admitió haber hablado mucho sobre ello con excompañeros y entrenadores: “Los futbolistas vivimos en picos emocionales constantes. Cuando ganas estás en una nube y cuando pierdes estás en el infierno. Adaptarse a la vida después del fútbol no es sencillo”.
Más allá de la duda sobre su continuidad, la entrevista dejó también un profundo análisis sobre la transformación que ha vivido el Tenerife en apenas un año. El capitán fue especialmente sincero al hablar del descenso de la pasada temporada y de cómo la crisis institucional terminó golpeando también al vestuario. Aunque durante meses se intentó transmitir hacia fuera que la plantilla permanecía aislada del ruido extradeportivo, Aitor reconoció que aquello nunca fue del todo real. “Había mucha incertidumbre. Cuando los resultados no salen y desde fuera llegan golpes constantemente, es difícil no verse afectado”, explicó. El madrileño admite que el equipo vivió momentos muy complicados emocionalmente y señaló que la deriva institucional terminó agravando todavía más una situación deportiva que era delicada desde el inicio de curso.
En ese contexto, la aparición de Rayco García y el cambio en el consejo de administración marcaron un punto de inflexión importante dentro del club. Aitor Sanz evitó caer en triunfalismos, pero sí reconoció que la llegada del nuevo máximo accionista supuso un alivio en el vestuario. “La gente vio que había una persona de la Isla, identificada con el club y dispuesta a hacer las cosas bien”, señaló.
El capitán destacó especialmente el compromiso personal de Rayco García con la entidad y el hecho de haber asumido riesgos económicos en uno de los momentos más delicados de la historia reciente del club. “Se ha jugado su patrimonio por el Tenerife”, aseveró. Para Aitor, esa nueva estabilidad institucional ha sido fundamental para construir el proyecto que ha permitido al equipo regresar inmediatamente al fútbol profesional.
Sin embargo, el ascenso no ha sido únicamente una cuestión de estructura o planificación. También ha habido una reconstrucción emocional dentro del vestuario. El centrocampista elogió el trabajo realizado por Álvaro Cervera y destacó el comportamiento de una plantilla prácticamente nueva que tuvo que convivir desde el primer día con la presión de ser el gran favorito de la categoría. “Desde fuera parece que ha sido fácil, pero desde dentro hemos sufrido muchísimo”, confesó.
Especialmente emotivo fue también el momento en el que habló de su relación con Tenerife y con la afición blanquiazul. Después de más de una década en la Isla, Aitor Sanz reconoce sentirse ya parte del sentimiento tinerfeñista. “El Tenerife se ha convertido en el club de mi vida. Ya no siento que trabaje para el Tenerife; me siento un birria más”, aseguró.
Y quizá ahí reside precisamente la trascendencia de todo lo que ocurra en las próximas semanas. Porque la duda ya no es únicamente si el Tenerife renovará a un futbolista veterano. La gran pregunta es si la afición blanquiazul está cerca de despedir a uno de los grandes referentes emocionales de las últimas décadas. De momento, el propio protagonista prefiere no precipitarse.





