CULTURA

Jorge Pais: “Los petroglifos son la joya de la arqueología de la Isla”

El investigador, cuyo trabajo acaba de ser reconocido con el Premio José Pérez Vidal, sostiene que los grabados, únicos en las Islas, simbolizan la petición de lluvia a la divinidad

Jorge Pais, junto a un grabado rupestre en el Barranquito de Silva-La Castellana, en Santo Domingo de Garafía. | DA

La arqueología contemporánea en La Palma tiene nombre y apellido: Jorge Pais. Más de 30 años estudiando el pasado aborigen de la isla le han valido al doctor en Arqueología y director del Museo Benahoarita un amplio conocimiento sobre la prehistoria palmera, donde los petroglifos son “la auténtica joya de la arqueología de La Palma”.

Con un trabajo sobre esta materia acaba de ser reconocido con el Premio José Pérez Vidal, que recuerda al insigne investigador palmero. Los petroglifos benahoaritas: símbolos de vida y fertilidad, se titula el trabajo que publicará próximamente el Cabildo. Estos grabados, “en forma de espiral, circuncéntricos, son únicos en el contexto de la arqueología en Canarias. De ahí la importancia de esta manifestación cultural”, comenta.

El autor referencia en el trabajo 435 estaciones de grabados, si bien es un mundo que no se agota aquí, teniendo en cuenta que tras entregar el estudio han hallado otra veintena más de petroglifos, que “desde el punto de vista estético son una maravilla”. “Ahí están La Zarza, La Fajana, El Verde, El Lomo de Tamarahoya, el Roque Teneguía o Belmaco”, comenta.

A pesar de la singularidad de este fenómeno, hasta ahora no había una compilación general sobre los grabados rupestres de La Palma, salvo estudios puntuales relacionados con algunas estaciones. Esta síntesis de Jorge Pais viene a cubrir un hueco importante en el estudio de la arqueología insular y canaria.

¿Pero qué significado tenían estos símbolos que grababan sobre piedra los antiguos habitantes de Benahoare? Pais tiene “claro” que simbolizan “la vida, la fertilidad y la fecundidad”. “El agua era un elemento fundamental. Si hoy nosotros, con las galerías que se hicieron a mediados del siglo pasado, estamos teniendo problemas con el agua, imagínate lo que sería hace 500 años cuando dependían exclusivamente de la lluvia”, comenta Pais.

“Las estaciones de grabados rupestres no eran otra cosa que una especie de santuarios, de lugares sagrados, donde realizaban ritos mágico – religiosos, que lo que pretendían era pedir a sus dioses, Abora en este caso, que les mandase lluvia”, precisa el arqueólogo palmero, quien subraya que “la lluvia era todo”. “Si había lluvia -prosigue- había pastos y si había pastos los animales tenían que comer, y así disponían de uno de sus alimentos fundamentales, la leche”.

Pais, que es también inspector de Patrimonio del Cabildo, asegura que para el avance en el estudio de los grabados ha sido fundamental la apertura del Museo Arqueológico Benahoarita. Esto ha permitido, entre otras cosas, que “hayan visitado La Palma numerosos arqueólogos de talla internacional y especialistas canarios de otras islas, que han aportado ideas”.

Hay dos técnicas en la ejecución de estos grabados. El picado, con el que están hechos “los grabados más llamativos, las espirales”. Y en segundo lugar la incisión, que son los que existen en el resto de Canarias, y que en La Palma, “hasta que se abrió el Museo, pasaron desapercibidos”. Pais sostiene que a pesar de que siempre se ha dicho que no hubo metales en la Canarias prehistórica, “hay grabados que no se pueden hacer con piedras y en algún momento tuvieron que usar algún tipo de metal. Por la dureza del soporte y la impronta que deja, debieron ser hechos con metales”, defiende.

El arqueólogo destaca que desde la Administración se ha dado importancia en los últimos años a los grabados, lo que ha permitido que en la actualidad la isla cuente con 12 estaciones rupestres que están protegidas y con paneles explicativos.

“Pero hay muchos yacimientos, desde la orilla del mar hasta los bordes La Caldera, en los bordes de los senderos recorridos al año por miles de visitantes, que la gente no sabe dónde están porque no se puede decir por miedo a que lo dañen”, señaló el arqueólogo, que defiende el enorme potencial que tiene desde el punto de vista de un turismo diferenciado “este patrimonio que es diferente al resto de las islas”.

Garafía concentra el 50% de los grabados rupestres y algunas de las estaciones más emblemáticas, en unos espacios naturales de gran belleza, donde, a su juicio, hay posibilidades de realizar rutas sobre esta temática. En este sentido valoró que El Paso es el municipio que más está apostando por este tema. De hecho en unos meses se va a inaugurar el centro de interpretación de los grabados rupestres.