fitur 2018

De turismo de salud a potencia turística

Hace 50 años, Canarias apenas llegaba a los 10 millones de visitantes y hoy aspira a ser la región que más aporta al PIB nacional
Los camellos paseaban a los turistas en el Puerto de la Cruz. DA
Los camellos paseaban a los turistas en el Puerto de la Cruz. DA
Los camellos paseaban a los turistas en el Puerto de la Cruz. DA

Hoy cierra sus puertas Fitur, una de las tres ferias turísticas más importantes del mundo. Y Canarias ha estado allí, en Madrid, presumiendo de cifras. Más de 16 millones de turistas visitaron el Archipiélago el año pasado, un dato histórico sobre el que el Gobierno regional ha alardeado durante estos tres últimos días. Buenas instalaciones portuarias y aeroportuarias, hoteles de magnifica calidad, excelente gastronomía, más y mejores conexiones aéreas, astronomía, senderismo, deportes y, cómo no, el sol y la playa son algunas de las razones que han contribuido a este boom turístico. Sin olvidar que buena parte de los extranjeros que han venido a las Islas lo hicieron por la inseguridad existente en nuestros destinos competidores, como por ejemplo Túnez o Egipto.

Gracias a la debilidad de esos mercados, el Archipiélago ha conseguido colocarse en segunda posición en el ranking nacional, desbancando a Baleares y solo por detrás de Cataluña, contribuyendo a que España sea ya líder mundial en el sector turístico, por delante de Estados Unidos. Además, la idea de que el Archipiélago pueda convertirse en la comunidad autónoma que más aporta al PIB español gracias al turismo no es descabellada, puesto que la situación política de Cataluña está provocando una disminución de visitantes a pasos agigantados en esa comunidad.

No obstante, a pesar de este éxito, que ni el brexit ha podido aminorar, son muchas las voces que piden cautela porque los datos pueden revertirse. De hecho, el año que viene ya se prevé un descenso del mercado peninsular.

Pero ¿cómo hemos llegado a ser una potencia turística mundial cuando hace 50 años apenas había hoteles en las Islas? Para empezar a hablar de turismo en Canarias hay que remontarse al siglo XIX, cuando viajar significaba una emigración forzosa. Sin embargo, muchos enfermos, especialmente británicos adinerados, viajaban a las Islas llamados por el clima y el mar, para curarse enfermedades respiratorias o reumáticas. El extranjero que viajaba a Canarias terminó siendo un turista de salud que invitó a muchos otros a venir motivados por las propiedades curativas del clima. Esto llevó a muchos hacendados de las Islas a construir hoteles. El primer hotel sanatorio de Canarias se inauguró oficialmente en 1886 en el Puerto de la Cruz con la formación de la Compañía de Hoteles y Sanatorium del Valle de La Orotava, según narra el historiador Nicolás González Lemus.

Años después se formaron otras compañías, responsables de la construcción del hotel Taoro, también en el Puerto de la Cruz, y la Grand Canary Company, de la construcción del hotel Santa Catalina en Las Palmas de Gran Canaria. Por eso, no sería presuntuoso asegurar que el turismo en las Islas comenzó en el Puerto de la Cruz. Sin ir más lejos, personajes como Agatha Christie, Winston Churchill, Aristóteles Onassis o Michael Jackson comprobaron de primera mano la influencia del clima y el mar en su salud.

Canarias se presentaba, así, como un lugar donde la gente fallecía muy mayor gracias al efecto del clima y el mar, lo que tuvo un importante efecto llamada entre las clases altas británicas. Como dato curioso, destacar que en 1895 Canarias recibió 5.000 visitantes, en su mayoría británicos, muy alejados de los 16 millones de hoy en día.

Para comienzos del siglo XX, el turismo comenzó ya a ser uno de los sectores económicos más importantes del Archipiélago y empieza a cobrar importancia el turista del sol y playa. El germano entra en el sector con la adquisición y explotación de hoteles y las autoridades comienzan a ver al turismo como una nueva forma de ingresos económicos.

El inicio de la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial minimizan los proyectos de expansión turística y hay una etapa de paralización que a partir de los años 60 comienza a superarse. Y es que los viajes de placer dejan de ser un privilegio de las clases acomodadas para extenderse a las clases obreras y medianas de Europa Occidental, que inicia su recuperación. Nace el turismo de masas, que ya no busca balnearios, sino sol y playa.

Amparado por este nuevo modelo turístico se inicia un ciclo de expansión en las Islas que comienza con las construcciones turísticas, sobre todo en el sur de Tenerife y Gran Canaria, a las que le siguen la autopista del Sur, el aeropuerto Reina Sofía y las urbanizaciones residenciales debido al trasvase de la población de las zonas del campo a los sectores turísticos en busca de un trabajo mejor remunerado que el agrícola.

La Ley Strauss, que considera la compra de terrenos y apartamentos en España como ayuda a los países subdesarrollados, permite la inversión de los alemanes, que quedan exentos de pagar impuestos y pueden declarar a la hacienda de su país, durante 12 años, el dinero invertido como pérdidas. Según varios historiadores, los alemanes empiezan entonces a comprar parcelas en las Islas que superan los 50.000 metros cuadrados. A partir de los años 70 entran en juego los turoperadores, que inician la compra de terrenos rústicos, sobre todo en Lanzarote y Fuerteventura, para después construir hoteles y empezar a explotarlos. Llegan más conexiones aéreas al Reina Sofía y el time sharing, consolidándose el mercado turístico de las Islas.

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