ENTREVISTA

“No podemos decir que estamos ante el preludio de una erupción volcánica en La Palma”

Stavros Meletidis, geólogo del Instituto Geográfico Nacional, analiza la reactivación de la actividad sísmica ocurrida en la isla de La Palma

Stavros Meletidis, geólogo del IGN. | DA

Stavros Meletidis (Salónica, Grecia, 1969) es doctor en Geología y está encargado de la interpretación de los datos de sismología, geodesia y geoquímica de la Red de Vigilancia Volcánica del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias. Especializado en volcanología y geotermia, este científico ha participado en distintos proyectos europeos relacionados con estos campos de investigación. En Canarias trabaja desde el año 2007 e intervino, en 2011, en la reactivación volcánica de El Hierro. La Palma centra ahora su atención , con el repunte de actividad sísmica que se ha producido en el Volcán Cumbre Vieja.

– ¿Qué es Cumbre Vieja?
“Cumbre Vieja es la continuación de la actividad volcánica en el área donde ha crecido La Palma, que ha pasado de una fase de generar volcanes centrales, como Taburiente o Bejenado, al dar erupciones monogenéticas al sur de ellos. Al parecer hubo una migración del material que encontró un camino más rápido hacia arriba y por eso las erupciones que vemos, la mayoría, por no decir todas, son basálticas, donde el magma, de acuerdo con lo que se ha estudiado, sube rápidamente (en términos geológicos), y llega a la superficie. El rápido ascenso condiciona el tipo de erupción, sus productos y su dinámica explosiva ( tenemos basaltos en vez de otro tipo de materiales, como las fonolitas, que tenemos en Tenerife, que serían mucho más explosivos y peligrosos)”

– ¿No estamos entonces ante un volcán peligroso?
“La peligrosidad tiene que ver con la preparación que tenemos nosotros. El Chinyero o el Teneguía, en su momento, fueron un espectáculo, pero si hoy en día tuviéramos una erupción parecida tendríamos bastantes problemas en infraestructuras, comunicaciones, etc. Cumbre Vieja no es un volcán central, tipo Teide, que puede generar una erupción con unos flujos piroclásticos y todo eso que vemos en las películas. Pero sí, dependiendo siempre del punto de emisión del material – porque Cumbre Vieja tiene una parte central y por los dos lados una ladera con bastante pendiente – la lava puede llegar muy rápido a la costa. Algo que ya se ha visto en las erupciones anteriores. Gran parte de las costas no son nada más que tierra que se ha ganado al mar con las erupciones (plataformas lávicas). El peligro depende mucho de lo que tenemos en medio”.

– ¿Cumbre Vieja es como un edificio volcánico donde se han ido producido volcanes en su interior, como el Teneguía o San Antonio?
“Lo podríamos comparar con los rifts (dorsales) en Tenerife. Áreas prolongadas, donde el material que viene desde abajo encuentra una parte que es mucho más débil y fracturada debido a anteriores intrusiones y le cuesta menos subir. Por eso es la preferencia del magma subir en esa área. Es mucho más difícil que lo haga debajo de la Caldera de Taburiente o en el norte de La Palma. Es una área activa durante los últimos 100.000 años y todas las erupciones históricas están concentradas en el edificio de Cumbre Vieja”.

– ¿Es el volcán más activo de Canarias?
“Sí, por la estadística. En la época histórica, que para Canarias son los últimos cinco siglos, hemos tenido más erupciones que en cualquier otra isla. Quizá si vamos a una época más amplia no sea así, pero nos interesa el efecto volcánico sobre los humanos”.

– ¿Qué interpretación hace de estos enjambres sísmicos que han sucedido en La Palma?
“Estos siempre han existido. No digo que haya que restarle importancia, pero cualquier movimiento de magma debajo de la Isla va a generar esos registros. Hay que tener en cuenta que antes no teníamos la instrumentación de la que disponemos hoy para localizarlos. Te hablo de la época del volcán de San Juan de 1949 o del Teneguía, que se dieron cuenta , y bastante tarde, por la base americana de Puerto Naos. Por lo que se ha estudiado sobre La Palma, se ve que el magma sube y hace hasta dos paradas bien claras antes de alcanzar la superficie. Entonces, quizá, estamos todavía en la primera de estas dos paradas, que entre sí pueden tardar varios meses, año e incluso décadas. No podemos decir que esto es el preludio de una erupción.

Como ejemplo están Los Campanarios de Jedey, que es material fonolítico, que no ha dado una erupción y tuvo que llegar la de Jedey para sacarlos a la superficie.

Debajo de las islas hay bolsas pequeñas de material magmático, que puede alcanzar o no la superficie . Se ha visto en El Hierro o en el Teneguía, que es el mecanismo de funcionar: el material sube y llega un momento que o bien porque no tiene suficiente energía o porque no hay tanta aportación de material para romper lo que está por encima, se queda estancado y empieza a enfriarse. No es un cosa que directamente tenemos que pensar que haya una erupción, aunque imposible no es.

Por ahora, por lo que se ve de la red de vigilancia que tenemos nosotros, vemos solamente los registros de la red sísmica, no hay deformación, porque hablamos de movimientos de mucha profundidad y de volumen bastante bajo.

Está claro que la naturaleza del fenómeno es volcánica, pero para decir que algo está subiendo necesitamos más indicios, como la deformación del terreno y la posible emisión de gases volcánicos.

El magma está ahí y está entrando en discontinuidades, pequeñas facturas y rompe un poco el material. Puede ser que hace 60 años pasara lo mismo, o 30, pero no hemos tenido ninguna posibilidad de registrarlo”.

– Aunque los temblores no sean sentidos por la población, ¿será algo normal que La Palma conviva con esta actividad sísmica?
“Creo que sí. La erupción de Chinyero tuvo terremotos años atrás. En casi todas las islas, con o sin erupción, ha ocurrido. Porque en El Hierro, en 1793, hubo bastante sismicidad pero no se ha visto erupción en tierra. Son fases de la vida normal, de la evolución de las islas, y es lógico que cada x tiempo, que no podemos determinar, por mucho que nos guste la estadística, parte de este magma va a intentar subir porque ha alcanzado un volumen máximo que necesita para hacerlo o porque ha encontrado una fractura por donde podrá subir. Entonces, los enjambres siempre van a existir. Hay momentos que podemos sentirlos y otros que no. Es la ley de la naturaleza” .

– La actividad sísmica registrada en La Palma la han achacado los científicos del Pevolca a procesos de intrusión magmática ¿Qué son?
“Cuando hablamos de intrusión magmática, imagina que tenemos una calle, donde instalas debajo una tubería de agua, se rompe, y el agua empieza a empujar hacia arriba y levanta el asfalto. Una intrusión es cuando volúmenes de magma empiezan su viaje hacia arriba. Cuando digo hacia arriba me refiero a que pasan de los 50 kilómetros a 25 -15 km o menos.

Cuando se produce ese viaje, el magma empieza a introducirse en la roca preexistente y finalmente en la corteza, que es la parte más rígida de la Tierra, y esta, en vez de cambiar su forma para que se acomode allí, se rompe. Eso genera pequeñas fracturas, que el magma aprovecha para su ascenso, quizás desde diferente puntos, y se genera la sismicidad. Cuando se habla de intrusión, no es un intrusión masiva. No hay que pensar que se va a levantar la isla. Puede que mañana pare, que siga otra vez o que pasados x meses o x años puede haber una erupción o no”.

– Cuando se escucha el  nombre de Cumbre Vieja nos viene a la imaginación la hipótesis del gran tsunami. ¿Qué opina de esa interpretación?

“Todo eso empezó porque en 1949, durante la erupción del Volcán de San Juan, se vio una fractura muy superficial, que no era mas que el efecto del material magmático, que en forma de dique, pasaba de un punto de emisión a otro. Porque en 1949 hubo tres puntos de emisión distintos, que llegaron a funcionar simultáneamente. Si relacionamos esta fractura superficial a que la parte de Cumbre Vieja es una fase de vulcanismo distinto de lo que ha generado la parte central de la Isla, con esto ellos han hecho un modelo. Está claro que en las islas oceánicas hay deslizamientos, pero no se generan con una sismicidad de este estilo, ni con una erupción.

Hablamos de un fenómeno muchísimo mas grande, más amplio, que tiene que afectar a la totalidad de la Isla. Además, en la parte geológica, para cortar unos cuantos kilómetros de roca en la isla necesitarías intrusiones múltiples de material, que a la vez desestabilizara toda La Palma. Y en la parte física, hay que tener en cuenta el volumen de material que se involucra en una erupción y en consecuencia hablaríamos más de derrumbes que de un deslizamiento. Estos fenómenos geológicos no se dan con mucha frecuencia, y el anterior deslizamiento en la isla se produjo hace casi 600.000 años.

Hay investigadores que lo han desmontado. Creo que nadie ahora mismo sostiene que la isla se puede partir en dos, aunque siempre se va a oír. En El Hierro, cuando estábamos trabajando allí, decían que también se iba a partir en dos. Hay que tener en cuenta que una isla es pura roca, hablamos de cinco kilómetros de roca y no es tan fácil partirla”.

– Ahora que nombra El Hierro, ¿podría tener alguna similitud con lo que está viviendo ahora La Palma?

“Sí, se podría parecer. Las dos islas pertenecen al mismo Archipiélago con el mismo estilo de volcanismo. Puede ser algo muy similar, me refiero en su funcionamiento, pero no en los tiempos. Si tenemos una inyección de material a una profundidad de 25 kilómetros y hay suficiente volumen, este material intentará subir, a través de fracturas pre-existentes o rompiendo la roca. Lo que no sabemos es el ritmo o las pautas que va a seguir, si es que hay suficiente magma para seguir subiendo. En El Hierro, lo que tuvimos es que al principio se vio que la sismicidad estaba a menos profundidad, lo que supone una ventaja porque no tiene que recorrer tanto.

Elementos de la red de vigilancia volcánica del territorio palmero

El Instituto Geográfico Nacional es el organismo que tiene la responsabilidad de la vigilancia volcánica. Tras los enjambres sísmicos de octubre de 2017, reforzó la red de control insular con la instalación de tres nuevos sismógrafos. En total, trece estaciones sísmicas toman las pulsaciones del territorio palmero. A ello se unen otras cuatro estaciones geoquímicas y la misma cifra de GPS. A lo que hay que sumar la red de Involcan y el programa de investigación geoquímica que desarrolla.

RED VIGILANCIA VOLCÁNICA LA PALMA