
Beau Shortis, de 35 años, entró en coma el pasado mes de noviembre cuando, en plena celebración de compromiso de uno de sus amigos, recibió una brutal agresión que le provocó dicho estado patológico debido a las graves heridas.
El hombre, natural de Melbourne (Australia) y padre de tres hijos, estuvo durante un mes conectado a una máquina que le permitía continuar con vida, según recoge Daily Mail. Con el paso del tiempo, los médicos pronosticaron que nada se podía hacer por Shortis, por lo que la familia decidió desconectarle.
Sin embargo, dos días después de la interrupción, cuando su mujer e hijos preparaban el funeral, el australiano despertó del coma. Tras recuperar la conciencia, Shortis aseguró que no recordaba nada de lo sucedido, pero que, a su vez, estaba “muy contento”.
“Fue una gran noche, estuve con mis amigos y le deseé a mi mejor amigo un matrimonio feliz. La vida me dio una segunda oportunidad”, ha explicado al diario británico.





