Arico

Un sello de calidad

La pintora e ilustradora italiana Simona Peres, afincada en el sur de Tenerife desde hace siete años, gana el concurso nacional de diseño convocado por Correos con una propuesta que reivindica la escritura manual y el valor de las “pequeñas historias que llegan desde lejos”

Simona Peres muestra el sello, en gran formato, con el que ganó el concurso nacional de diseño convocado por Correos. J. C. M.
Simona Peres muestra el sello, en gran formato, con el que ganó el concurso nacional de diseño convocado por Correos. J. C. M.

Simona acaba de cerrar un círculo precioso. Un día, su abuelo Dante, marinero de profesión y gran aficionado a la filatelia, le dijo: “Ojalá tú tengas tu sello algún día”. El comentario iba dirigido a una niña que descubrió a los dos años cómo germinaba un talento que plasmaba en cuartillas con dibujos y colores, y que se convertiría en la gran pasión de su vida. Cuando su madre le preguntaba desde muy pequeña qué quería ser de mayor, siempre escuchaba la misma respuesta: pintora.

Ahora, Simona Peres ha cumplido el deseo de su abuelo. A sus 37 años, esta ilustradora y diseñadora gráfica nacida en Frosinone, en la región del Lacio, y residente en Abades (Arico), acaba de ganar el Concurso Nacional de Diseño de Sellos de Correos. Su obra fue la elegida entre más de 300 trabajos por el jurado, compuesto por miembros de la Comisión Filatélica del Estado y personalidades del mundo del diseño, que valoró la originalidad de la propuesta y, especialmente, el mensaje subrayado por su autora.

En el dibujo se aprecia la imagen de una chica con ojos cerrados y un gran cabello de color malva, cuyos rizos se entremezclan con pensamientos que se amontonan en su cabeza y que se van convirtiendo en palabras que brotan de la tinta de una pluma, de la que, a su vez, surgen flores con el mensaje “salen palabras de mi corazón”. La producción y emisión del sello, al precio de 55 céntimos de euro, se mantendrá durante todo este año e incluye, además del diseño, el nombre de su autora, que viajará por todo el mundo. Ese es el premio que más aprecia Simona Peres, sin desdeñar una tablet, valorada en 400 euros, y un cuadro de cristal con una hoja completa de los sellos diseñados por ella.

Simona llegó hace siete años a Tenerife empujada por la crisis en su país, donde se graduó en Diseño Gráfico y ejerció como profesora de esta materia. A raíz de las dificultades económicas que afectaron a su sector se prometió que se dedicaría a lo que realmente quería, “porque la vida se va”. De la Isla, confiesa que lo que más le gusta es El Médano, donde residió durante un tiempo. “Allí, los paseos al amanecer son únicos”, asegura. Hoy compagina su labor de artista con la de ilustradora -colabora con algunos escritores- y produce cuentos, algunos sorprendentes, como Lovely smell, a la venta en Amazon, en el que describe sin palabras la historia de un perro abandonado que el lector debe descubrir a través de ilustraciones que representan el olfato del animal.

“El estilo de mis obras no es abstracto, porque siempre intento que contengan algo figurativo, es más bien surrealista, algo onírico, busco contar algo, pero sobre todo reflejar mis emociones. Cada pintura contiene una pequeña historia dentro”, explicó Simona Peres a este periódico. Confiesa que no olvidará nunca el pasado 5 de febrero, el día que aterrizó en Madrid, en medio de una “nevada maravillosa”, para conocer el fallo del jurado. Poco después, cuando le comunicaron que era la ganadora del premio general -hay otro de categoría juvenil hasta 18 años- no se lo podía creer.

Simona sigue escribiendo cartas de su puño y letra para felicitar la Navidad o en los cumpleaños. “Me encanta escuchar el sonido del bolígrafo sobre el papel, tiene su poesía”. Por eso valora el gesto de quien compra un sello para pegarlo a una carta, “porque es alguien que ya tiene la actitud de escribir”. Practicante de la introspección, que asocia al color malva, también dibuja sonrisas permanentes en su rostro.

Hoy, agradece a su abuelo que le haya transmitido “su amor por lo que llegaba desde lejos y por valorar el arte expresado en un trocito tan diminuto de papel”. Y es que los sellos, además de un sistema de franqueo, cuentan historias, difunden cultura y propagan emociones.

En su capítulo de agradecimientos no falta una mención especial a los propietarios de la cafetería Ecléctico, en Las Caletillas, un establecimiento que combina gastronomía con una innovadora producción cultural. “Gracias a ellos me enteré de la convocatoria del concurso y me animaron a presentarme. Este premio se lo debo a ellos”.