PATRIMONIO

Parte del patrimonio arqueológico palmero, víctima de la desidia y de una gestión sin supervisión

El primero en manos de una empresa privada y con una exigua supervisión municipal, más basada en la buena voluntad que en competencias reales

Imagen de la Cueva de Belmaco. | DA

Los parques arqueológicos de Belmaco y la Zarza la Zarcita, el primero en Mazo y el segundo en Garafía, son dos ejemplos citados por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, para reconocer la deficiente gestión y la falta de seguimiento técnico por parte de las administraciones competentes en la materia.

El primero en manos de una empresa privada y con una exigua supervisión municipal, más basada en la buena voluntad que en competencias reales, y el segundo dirigido por una fundación para la protección del patrimonio prehispánico de la villa norteña que no tiene asesoramiento técnico desde hace más de una década, ambos podrían pasar a manos del Cabildo insular de La Palma para una encomienda a Tragsa, un conjunto de empresas públicas que en su presentación señalan como misión “proporcionar a las administraciones soluciones integrales ambientales y de desarrollo rural”.

Ese mecanismo de externalización, como ya ha ocurrido con otros recursos públicos, no es para los expertos en patrimonio arqueológico de reputado prestigio dentro y fuera de La Palma, la solución más viable. Para que así fuera, debería cumplirse con una supervisión periódica y vinculante de los técnicos competentes de la propia institución insular, cuyo servicio de Patrimonio Histórico ha pasado del edificio central del Cabildo a al séptimo piso de un edificio de alquiler de oficinas.

La premisa de una gestión mixta, con vigilancia expresa y supervisión regular de técnicos y expertos en arqueología, ya se puso de manifiesto en el Primer Encuentro de Gestión de Parques Arqueológicos de Canarias. En ese foro, los expertos en la materia, pero también el responsable político al frente del departamento de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, Miguel Ángel Clavijo, expusieron sin ambigüedad la necesidad de contar con gestores competentes, expertos en materia arqueológica y proyectos a medio y largo plazo para conseguir que estos recursos de enorme valor patrimonial y cultural formen parte de la oferta turística y educativa del territorio. El resultado de la gestión pseudo privada, con apoyos y subvenciones de los ayuntamientos de Mazo y Garafía, del Cabildo y puntualmente del Gobierno de Canarias, ha dado resultados nada favorables. Muy al contrario, en el caso del Centro de Interpretación de la Zarza y la Zarcita, atendido por una sola persona y sin posibilidad de visita guiada, exsiten goteras, humedades y paneles informativos deteriorados por el paso del tiempo.

Aunque el Ayuntamiento de Garafía, según detalló su alcalde, Yeray Rodríguez, ha subvencionado y apoyado económicamente durante varios ejercicios económicos consecutivos la apertura del parque arqueológico, y hasta el arreglo de fallos estructurales como las goteras en su Centro de Interpretación, las arcas locales no tienen suficientes recursos. Requiere de mayor dotación económica para poner al frente de la instalación a un equipo multidisciplinar que garantice la promoción, la puesta en valor y la proyección didáctica y pedagógica de este recurso patrimonial.

Estos dos parques arqueológicos, emblemáticos por su alto valor patrimonial, ofrecen visitas a turistas nacionales y europeos a los que se les pide el pago de dos euros para acceder a un recorrido que no está guiado, y que en varios puntos no puede ser interpretado por el visitante en el contexto de valor de los elementos que se les presentan, y que en varias ocasiones, han sido objeto de actos vandálicos.