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Aarón León Álvarez: “Hubo continuidad de las élites políticas canarias tras la muerte de Franco”

El doctor en Historia Aarón León presenta un nuevo libro sobre una etapa muy poco explorada hasta ahora en Canarias: la Transición. Editado por LeCanarien Ediciones, La Transición en Canarias es fruto del congreso que se celebró el año pasado en la Universidad de La Laguna (ULL)

El doctor en Historia Aarón León presenta un nuevo libro sobre una etapa muy poco explorada hasta ahora en Canarias: la Transición. Editado por LeCanarien Ediciones y el Instituto de Estudios Canarios, La Transición en Canarias es fruto del congreso que se celebró el año pasado en la Universidad de La Laguna (ULL), que dirigió el historiador Miguel Ángel Cabrera y coordinó Aarón León, en el que expertos analizaron esta etapa en las Islas en diferentes frentes.

-¿Qué especificidades tiene la Transición en Canarias?
“Por un lado, habría que valorar sus características internas, en tanto que se vivió un recrudecimiento del conflicto entre las islas mayores (mejor dicho, entre sus burguesías y sus intereses políticos y económicos), lo que conocemos como pleito insular. Habría que tener en cuenta, además, cómo influyó ese proceso en la construcción de la autonomía, así como la lucha por recuperar y consolidar el reconocimiento del hecho diferencial canario. Habrá que valorar la importancia del nacionalismo canario, no solo en el ámbito independentista, sino también su influencia para muchas de las fuerzas políticas de izquierda que se crearon en aquellos momentos. No habría que perder de vista, además, la relación entre la situación del Archipiélago y el conflicto que se desarrolla en el Sahara”.

-El independentismo pone en jaque a la política interior y exterior de España, pero no tuvo respaldo social en las Islas. ¿A qué lo achaca?
“El fenómeno del Mpaiac de Antonio Cubillo supone sin duda un hecho de primer nivel en aquellos momentos, tanto, que el Estado llevó a cabo una acción para acabar con su vida y el Ministerio de Asuntos Exteriores realizó una intensa labor diplomática en África para frenar cualquier acción de reconocimiento del proceso de descolonización de las Islas. Aunque tuvo un impacto social y cultural, no fue así en lo electoral. Me resulta difícil dar una sola explicación a eso, pero, sin ser un especialista, creo que influyó notablemente la incapacidad para articular una organización que recogiera las distintas sensibilidades que podrían identificarse con sus revindicaciones, el efecto de la acción policial contra sus militantes y contra Cubillo, etcétera”.

-La versión dominante de la Transición ha sido la de un proceso conducido por una élite, olvidando a la sociedad civil. ¿Fue dinámica la sociedad canaria en este proceso de cambio?
“La clave de esta cuestión reside en que, como se dice coloquialmente, Franco murió en la cama y pareciera que nadie se oponía al franquismo. Los había, pero también quienes habían apoyado la dictadura y quienes, mayoritariamente, habían consolidado pasivamente aquella. Dicho de otro modo, las calles fueron ocupadas progresivamente por organizaciones políticas y sindicales y por colectivos diversos que reivindicaban la libertad, mejoras sociales, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, etc., pero el control de lo político e institucional no cambió de manos. La Transición no habría sido posible sin miles de personas anónimas que defendieron la necesidad de un cambio y que este fuera profundo”.

-¿Qué personajes marcaron esta etapa en las Islas?
“Podríamos citar desde Jerónimo Saavedra a Fernando Sagaseta, desde Alfonso Soriano a todas las personas que formaron parte de la Junta preautonómica. Pero creo que es necesario romper con las dinámicas que tienden a señalar únicamente el importante papel de un grupo de personas. No se trata de restarle importancia, sino de buscar un justo equilibrio con aquellas que, de manera anónima, también lucharon por las libertades, actuaron como ciudadanía crítica y activa y, en algunos casos, hicieron grandes renuncias aquellos años. Nominalmente, muchos de ellos, sobre todo los varones, son conocidos y reconocidos. En este sentido habría que estudiar el papel de las mujeres, desde aquellas que formaron parte de colectivos feministas hasta las que participaron en las instituciones y los principales partidos del momento”.

-¿Las élites económicas y políticas que procedían del franquismo conservaron el poder en Canarias?
“Se trata de una cuestión central en la Transición, pero que desafortunadamente no se ha estudiado desde un punto de vista histórico en Canarias. Bajo mi óptica y a partir de lo que he estudiado para el franquismo, hubo continuidad de las élites políticas canarias una vez que murió Franco. Dicho esto, corremos el riesgo de simplificar el proceso diciendo que hubo continuidad del personal político, sin más, y que nada cambió y que esas personas reproducirían los esquemas de sus predecesores. Otra cosa es que, desde hoy, entendamos que el cambio pudo haber sido de otra manera y, a buen seguro, más profundo de lo que fue”.

-La visión casi inmaculada de la Transición dominante está siendo muy cuestionada. ¿Cómo lo valora?
“Como cualquier proceso histórico, la Transición estuvo marcada por el conflicto, las contradicciones, las disputas por el poder y el control del proceso por grupos políticos nacidos dentro y fuera de la dictadura: nada fue fácil ni gracias a una única persona, aunque el relato oficial no lo haya hecho así. Ese es el problema: si la Transición aparece como una etapa inmaculada es por el interés del sistema por tener un referente legitimador y casi fundacional. Pero lo que se ha querido garantizar es que fuera intocable el proceso protagonizado desde arriba, mientras que el de abajo aparece muchas veces desdibujado o carente de importancia. La cuestión es que deberíamos entender que una cosa es la Transición y otra la democracia”