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Alerta por los sprays nasales virales en redes: causan hipertensión, cefaleas y riesgo de cáncer

El Consejo General de Enfermería advierte de que este producto ilegal altera los lunares, enmascara el melanoma y eleva la presión sanguínea

La llegada de la temporada estival y la búsqueda de un tono de piel dorado han encendido las alarmas de las autoridades sanitarias debido a la proliferación de productos milagrosos en plataformas digitales.

El Consejo General de Enfermería (CGE), a través de la Unidad de Cultura Científica de su Instituto de Investigación Enfermera, ha emitido una alerta urgente ante la popularidad de los sprays nasales bronceadores, una tendencia viral que carece de garantías sanitarias y acarrea graves efectos adversos para el organismo.

Estos dispositivos se promocionan de forma masiva en redes sociales como un método rápido y cómodo para lucir un bronceado perfecto sin necesidad de someterse a largas exposiciones al sol. Sin embargo, los expertos advierten de que estos aerosoles se comercializan de forma ilegal, camuflados frecuentemente con aromas agradables para atraer al público joven, ocultando una composición química altamente peligrosa.

El principio activo prohibido: Melanotan

El eje de la alerta sanitaria radica en el ingrediente principal de estos aerosoles: el melanotan. “Estos aerosoles contienen melanotan, una sustancia que imita la acción de la hormona estimulante de los melanocitos. Este compuesto no está aprobado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ni por otros organismos reguladores internacionales”, señala Alba Belastegui, enfermera especializada en dermoestética y divulgadora en fotoprotección.

La introducción de este principio activo no regulado a través de la vía inhalatoria implica la entrada al organismo de una sustancia sin controles de dosificación ni garantías de pureza. La práctica clínica ya está documentando efectos sistémicos inmediatos derivados de esta práctica en las consultas de dermatología.

Hipertensión, cefaleas y fatiga extrema

El uso de estos dispositivos no es inocuo y desencadena afecciones cardiovasculares y neurológicas severas. Según los datos clínicos recabados, la inhalación de esta sustancia se correlaciona de forma directa con episodios de hipertensión arterial grave, caracterizados por un aumento súbito y peligroso de la presión sanguínea.

Asimismo, los usuarios experimentan cefaleas persistentes (dolores de cabeza intensos que no remiten fácilmente), cuadros recurrentes de náuseas y vómitos, y un estado de fatiga extrema o cansancio profundo e injustificado tras la aplicación del aerosol.

Alteración de lunares y el riesgo invisible del cáncer

Más allá de los síntomas inmediatos, los especialistas en dermoestética muestran preocupación por el impacto de la estimulación artificial y descontrolada de la melanina. El uso de estos sprays nasales provoca cambios atípicos en la morfología, la pigmentación y el tamaño de los lunares preexistentes.

Esta actividad displásica altera la naturaleza de la piel y genera un problema crítico en el ámbito oncológico. Según expone Belastegui, miembro de la asociación científica Secudemn, estas alteraciones estructurales en los lunares dificultan enormemente el diagnóstico precoz del melanoma u otras patologías oncológicas cutáneas. Al enmascararse el aspecto real de las lesiones malignas en sus etapas iniciales, se genera un riesgo celular inasumible para el paciente.

El mito del bronceado y la desinformación viral

Desde la Unidad de Cultura Científica del CGE, el divulgador Héctor Nafría apunta al impacto de los algoritmos y los influencers en la difusión de estas conductas. “Influencers, presión por el bronceado y contenido viral están empujando prácticas sin garantías, y ahí es donde la desinformación encuentra terreno fácil”, detalla Nafría, recordando que las decisiones de salud deben fundamentarse en la evidencia científica.

La posición de los profesionales sanitarios es rotunda: el bronceado saludable no existe. El cambio de coloración cutánea constituye una respuesta de auxilio del organismo ante el daño infligido en el ADN celular por la radiación ultravioleta.

La prevención real frente al fotoenvejecimiento y el cáncer de piel se basa en pautas reguladas: evitar la exposición en las horas de máxima radiación, emplear barreras físicas (sombreros, gafas) y aplicar de forma rigurosa fotoprotectores tópicos de amplio espectro, desbancando las soluciones químicas ilegales que ponen en riesgo la salud pública.

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