En las guerras -y esta es una guerra- lo más triste es caer, víctima del fuego amigo. Le ha ocurrido a Cifuentes con las cremas viejas que se mamó en Eroski. Alguien tenía guardado un video, vete tú a saber quién, que ella creía destruido como es preceptivo, desde 2011. Y cayó. No cayó por el máster chimbo, sino por dos cremas de veinte euros que un heraldo negro llevó al diario de Inda. Todo vale. Cifuentes es cadáver, sonríe Soraya, sonríe Aguirre, sonríe Rajoy, pero en este país del refranero hay dos sentencias inapelables. Una, “el que ríe el último ríe más fuerte”; dos, “a cada cochino le llega su sanmartín”. Prepárense, porque va a llover mierda sobre el campo. Cuando metan en la cárcel a la mujer de Bárcenas, éste sacará de donde la tenga guardada la cajita de galletas inglesas donde conserva los recibos del dinero B del PP. Ya lo dije. Y entonces el fuego amigo matará al PP, porque existe un material muy, pero que muy sensible. Ayer se puso el país en pie de guerra.
A Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD, de una manera innecesaria, le dictaron orden de busca y captura. Él no se iba a fugar. Llegó en avión privado desde Miami para no verse esposado en Madrid y conducido a Las Palmas. Total, declaró y lo soltaron. ¿Para qué tanta bulla? Por cierto, no le dieron a Prisa
-sino a Videoreport (Canarias7, etcétera)- el concurso de informativos del Bodrio Canario (TVAC), 144 millones del ala. ¿Y ahora? ¿Y la lamida de culo diaria de la SER y La Provincia a Clavijo y Cía, cómo queda? ¿Contra quién clamarán ahora los niños cantores de Lourdes Santana? La supervivencia de Prisa dependía, en parte, de este concurso. ¿Nombrarán a la tal Santana, amiguita de F.C., directora de TVAC, en sustitución del amortizado Negrín? Ay.
