El charco hondo

La preverdad de la vicepresidenta

La preverdad, según Soraya Sáenz de Santamaría, se articula en este país a golpe de encuestas, de sondeos que generan estados de opinión, prefabrican atmósferas, siembran contextos o percepciones que la reiteración a veces acaba transformando en realidad. La descripción que la vicepresidenta hace de la preverdad es una verdad tan sincera como incompleta o ...read more →

La preverdad, según Soraya Sáenz de Santamaría, se articula en este país a golpe de encuestas, de sondeos que generan estados de opinión, prefabrican atmósferas, siembran contextos o percepciones que la reiteración a veces acaba transformando en realidad. La descripción que la vicepresidenta hace de la preverdad es una verdad tan sincera como incompleta o insuficiente. Acierta cuando alude a esa generación de realidad que se persigue con algunas muestras, pero silencia -lógico- que esa construcción de pre-presentes o pre-escenarios tiene en su partido (no en el Gobierno, sino en el partido) una factoría de materias primas. Alguien con la solvencia y seriedad de Soraya Sáenz de Santamaría podría salvar al PP del agotamiento que detectan esas encuestas, y rescatarlo de esa preverdad. El PP tiene en la vicepresidenta su principal valor, no ya por su capacidad, que también, sino porque una trayectoria limpia llena de razones su opción. El PP tiene un problema sobre el que las encuestas dibujan esa preverdad a la que alude. Un partido que se pone en pie para aplaudir a Cifuentes -en la convención de Sevilla- difícilmente puede escaparse de pagar en los sondeos lo que Soledad Gallego-Díaz cataloga como el coste de las malas prácticas, esa incapacidad que están demostrando para identificar y purgar el engaño -penal o no-. El PP tiene, efectivamente, un problema; y puestos a buscar una solución a corto o medio plazo todos los caminos conducen a la actual vicepresidenta del Gobierno de España. No le falta razón a Rubén Amón cuando describe los recelos que Sáenz de Santamaría despierta en el aparato del partido, y tampoco se equivoca al poner en valor la inteligencia, resistencia y perfil de la única carta no marcada que le queda a este PP. Se equivocará Rajoy si mueve ficha en otra dirección. Un partido con incontestables síntomas de cansancio necesita reinventarse con alguien que, como es el caso, es generalmente respetada dentro y, lo que es más relevante, también fuera de la órbita del PP. La preverdad de las encuestas es posible porque su partido lleva años ofreciendo el material inflamable que algunos sondeos traducen en atmósfera. La verdad de este PP es que tiene en Soraya Sáenz de Santamaría su mejor opción.