SOCIEDAD

“La Verdad naufragó al norte del Triángulo de Las Bermudas”

Cox realizó estas manifestaciones en un encuentro con este periódico en el Barco de la Virgen, sede del Museo Naval

Thomas Cox llegó a La Palma antes que la campana que donó al Museo Naval de la capital, perteneciente al legendario velero La Verdad. Una pieza superviviente del naufragio que acaba de partir de Cádiz rumbo a la Isla en una réplica de la nao Santa María, que este abogado y marino norteamericano, de 74 años de edad, decidió donar a la Isla “cuando me di cuenta de lo importante que era para La Palma”.

Cox realizó estas manifestaciones en un encuentro con este periódico en el Barco de la Virgen, sede del Museo Naval, donde se encontró con una reproducción de la célebre embarcación palmera, así como con otros elementos relacionados con este velero y, en general, la tradición náutica de la Isla Bonita. Cox no vino con las manos vacías en este viaje a La Palma y aportó una nueva donación, una corredera, que aunque no pertenecía a La Verdad, sí que es de la misma época en la que se construyó la embarcación por Sebastián Arozena Lemos, posiblemente el más aventajado constructor naval que ha dado La Palma.

Además de marinero, Cox colecciona antigüedades relacionadas con el mundo de la navegación. Rememora que fue en una pequeña ciudad, a unos 90 kilómetros al norte de Portland, donde reside en el Estado de Maine, donde adquirió la campana, a finales de la década de los setenta del siglo pasado.

La campana, que tenía grabado el nombre de La Verdad y la fecha de la botadura del barco, estuvo “en mi despacho de abogado durante varias décadas”. “A mis hijos, cuando eran niños, les encantaba tocarla. Y, como abogado, he de decir que su nombre me gustaba porque me interesa mucho la verdad”.

Con el paso del tiempo, Mr. Cox, como ya se le conoce en La Palma, trata de desvelar el origen misterioso de aquella campana. Así, en los registros de la compañía Lloyds, en el Museo Peabody Essex de Massachusetts, halló referencias a La Verdad entre los barcos asegurados por esta compañía británica. “La primera mención es de 1878 y desaparece en 1898″, es decir un año antes de producirse el naufragio”. “Encontré otra mención en Lloyds, donde se hablaba del desguace total del barco”, añadió.

“Luego encontré referencias en la prensa, como que el naufragio fue al norte de Bermudas, del que la tripulación escapó y fue conducida a Nueva York. Probablemente así es como llegó la campana”, comentó Cox, quien añadió que el hundimiento del velero no se produjo en el llamado “Triángulo de Las Bermudas, que está más al sur”. “Yo he pasado por el Triángulo pero es distinto ya que en la zona donde se hundió, al norte de Bermudas, donde hay muchos riffs que pueden dañar el fondo del barco, es complicado navegar, sobre todo con huracanes”.

Así, poco a poco, fue recabando información sobre la embarcación y La Palma, tras contactar primero Sheila Crosby, guía y escritora, y luego con el Museo Naval, a través de su directora Carmen Concepción. Cox reconoce que tiene la “sensación de haber cerrado un círculo” de esta pequeña y curiosa historia de la navegación, que gira sobre esta campana de acero, que, como indica, pudo vender estos años por unos 5.000 dólares.

La campana fue embarcada en 2015 en el galeón Andalucía, en Portland, de la Fundación Nao Victoria, propietaria de la embarcación, para devolver la campana a un museo marítimo en Canarias. Ahora está a punto de realizar su último viaje desde Cádiz a La Palma para regresar a su hogar.