la carta de pedro j.

Los ‘castellers’ de honor del ‘procés’

Quién nos hubiera dicho hace unos pocos años que ETA se desvanecería, entre el oprobio y el ridículo -a nadie le importan ya sus entelequias-, como un castillo de naipes marcados con sangre, mientras el castell del independentismo catalán seguiría escalando hasta alturas que generan vértigo
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