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Pelayo Díaz, entre lágrimas en plató

Las puertas del cambio se han cerrado para siempre. Telecinco emitía este viernes el último programa de Cámbiame

pelayo díaz

Las puertas del cambio se han cerrado para siempre. Telecinco emitía este viernes el último programa de Cámbiame entre lágrimas de emoción y de tristeza. Tras tres años en antena, el espacio de Mediaset se despedía para siempre de todo su público.

Carlota Corredera, Cristina Rodríguez, Paloma, Pelayo Dóaz y Juan Avellaneda despedían desde el plató de Telecinco este programa que tantas alegrías les ha dado. Entre las que han querido dedicar unas palabras de cariño a todo el público y sus compañeros estaba Paloma González, la estilista ha sido la nueva incorporación de esta temporada y su presencia ha estado marcada por la disputa con Natalia Ferviú: “Entré nueva, soy una persona muy espontánea y he metido las veces muchísimas veces, pero he sido yo mismo… Me habéis ayudado mucho, yo era la novata y yo que sé”.

Por su parte, Pelayo hacía un discurso de lo más emotivo donde explicaba que él siempre había sido el ‘patito feo de la clase’ y su paso por Cámbiame había sido un “máster de cariño y de amor”. Además, el estilista ha querido dar esperanza a todas aquellas personas que estén atravesando un mal momento: “Cuando tengáis un mal día, cuando penséis que ya no podéis más, cuando creíais que no vas a levantar cabeza, acordaros de este programa y pensad que es solo una mala etapa. Lo mejor está por llegar”.

Y por último, Carlota era la encargada de cerrar las puertas de Cámbiame con unas sentidas palabras donde recordaba todo lo vivido en el programa: “Ha llegado el momento, que se apaguen las luces del lugar donde todo se hizo posible, que se apaguen las luces de ‘El Taller’, del taller de Cámbiame. Y ahora este plató va a vivir el momento de cruzar esta pasarela por última vez, en casi tres años ha vibrado con muchas historias, todas han sido historias reales por increíbles que a veces parecieran. Esta pasarela ha temblado de nervios y al igual que la vida ha pasado de la risa al llanto en cuestión de segundos, en 60 segundos para ser más exactos. Pero lo más importante es que esta pasarela le ha cambiado la vida a los que la han pisado. Esta puerta, a diferencia de cualquier otra, no ha necesitado de ninguna llave para abrirse. Esta puerta se ha abierto siempre que ha habido alguien al otro lado que ha necesitado de ayuda, y se ha abierto independientemente de edades, razas o sexos. Hoy cerramos nuestra puerta del cambio y no lo hacemos con una llave porque estamos seguros de que no lo hacemos para siempre”.