
Un grupo de investigadores, procedentes de algunas de las universidades más relevantes del panorama internacional, han publicado recientemente un artículo en la revista Progress in Biophysics and Molecular Biology cuyo desenlace resulta, cuanto menos, sobrecogedor.
La investigación plantea que a nuestro planeta han llegado virus, bacterias y, posiblemente, huevos de seres vivos -tanto animales como vegetales-, y no solo moléculas orgánicas como se creía en un principio. Unos organismos que, no solo pueden dar lugar a nuevas líneas evolutivas, sino que, además, pueden adaptarse a las condiciones de la tierra, tal y como ha sido el caso de los pulpos.
Este conjunto de científicos también alude a la Teoría de la Panspermia, basada en que el origen de la vida se dispersa por toda la galaxia.
Asimismo, agregan que la mayor fuente de innovación genética no se encuentra en la selección natural de mutaciones aleatorias ventajosas, sino que se debe a una continua “lluvia de materia viva extraterrestre”, integrándose, a su vez, en los genomas de las formas de vida ya presentes en la tierra.




