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ETA anuncia su fin tras casi 60 años y más de 800 víctimas, de las que 9 eran canarias

Fernando Clavijo y Román Rodríguez califican como “una excelente noticia” la desaparición de la banda terrorista. “Es un triunfo de la democracia, sin vencedores ni vencidos, pero sí víctimas”, afirma el presidente
Imagen del sangriento atentado perpetrado por ETA en 1987 en el Hipercor de Barcelona, en el que murieron 21 personas. Europa Press
Imagen del sangriento atentado perpetrado por ETA en 1987 en el Hipercor de Barcelona, en el que murieron 21 personas. Europa Press
Imagen del sangriento atentado perpetrado por ETA en 1987 en el Hipercor de Barcelona, en el que murieron 21 personas. Europa Press

Durante los casi 60 años de existencia de ETA, España vivió conmocionada la masacre que ocasionó la banda terrorista bajo la justificación de una lucha política, en la que asesinó a más de 800 mujeres, hombres y niños inocentes que estaban en el lugar y en el momento menos adecuados (a su vez, dejó sin esclarecer más de 350 crímenes). Entre las víctimas mortales figuran nueve canarios, la mayoría guardias civiles. El 6 de junio se cumplirán 50 años del primer atentado de ETA, que cerró su cuenta asesina el 16 de marzo de 2010.

El guardia forestal Ramiro Quintero fue la primera víctima mortal canaria de ETA. Nacido en Tacoronte, Quintero tenía 57 años cuando fue tiroteado a bocajarro, el 2 de octubre de 1978, en un bar de Lizarza, en Guipúzcoa, donde vivía.

La segunda víctima canaria fue José Benito Díaz (Porís de Abona). Este policía nacional tenía tan solo 27 años cuando los terroristas le quitaron la vida. No pudo sobrevivir a los tiros que recibió su coche de camino a Bilbao, donde se dirigía a realizar un servicio, con otros dos compañeros, que también murieron. Sucedió el 13 de octubre de 1978.

Juan Batista García, natural de Las Palmas de Gran Canaria, estaba destinado en la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Tolosa. Tenía 24 años. Fue asesinado en la madrugada del 17 de abril de 1979 cuando regresaba al cuartel donde vivía.

José Manuel Amaya, de Santa Cruz de Tenerife y submarinista profesional, volvía a casa tras participar en un campeonato celebrado en Asturias. En el aeropuerto de Madrid Barajas, el 27 de julio de 1979, ETA colocó una bomba que acabó con su vida, con apenas 32 años. La quinta víctima canaria de ETA, según enumeró Canarias7 tras hacerse oficial el finiquito de la banda terrorista, fue Aurelio Pérez Zamora, de Santa Cruz, militar, de 59 años. El coronel Zamora fue destinado a Bilbao el mismo año en el que fue asesinado, el 19 de septiembre de 1979. Un comando de ETA acribilló el vehículo en el que viajaba junto al comandante Julián Ezquerro.

José Torralba López, de Granadilla, era guardia civil y estaba destinado en Irún. Fue asesinado a los 23 años de edad. Formaba parte de especialistas fiscales de la Guardia Civil, y se encontraban en un puesto de la Aduana en Irún cuando dos terroristas le ametrallaron por la espalda el 16 de abril de 1980. Murió en el acto junto a un compañero.

Santiago González de Paz, de La Palma, fue asesinado por ETA en Santurce, Vizcaya, cuando tenía 30 años de edad. Murió el 17 de octubre de 1981 mientras se dirigía a su vehículo para acudir al trabajo. Tres terroristas lo esperaban para matarlo a tiros a la puerta de su coche.

José Carlos Marrero, de Las Palmas, pertenecía al Grupo Antiterrorista Rural de la Guardia Civil. El 28 de junio de 1986 sufrió un atentado de ETA en Zarauz, Gipúzcoa, donde estaba destinado. En ese ataque murió su compañero Francisco Muriel, y José Carlos sufrió un shock traumático que le provocó una grave lesión cerebral. Dos años después, y a la edad de 30 años, se suicidó en un psiquiátrico.

José Francisco Hernández fue la novena y última víctima canaria de ETA. Policía nacional, era una persona muy querida en su Tegueste natal. Amante de la lucha canaria, conocido bajo el apodo de Ayala I, José Francisco fue asesinado por un camión-bomba el 18 de noviembre de 1990 en Vizcaya. Tenía 34 años.

Entre las reacciones políticas en Canarias ante la disolución de ETA, el diputado y presidente de Nueva Canarias, Román Rodríguez, aseguró que “es una noticia muy positiva que la ciudadanía, la palabra y la política se hayan impuesto a los disparos”.

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