
El puntapié inicial lo dio el miércoles por la noche el núcleo de La Cruz Santa, donde cientos de vecinos abrieron sus patios y ventanas para que el público pudiera disfrutar de las cruces, que lucieron sus mejores galas para la celebración más esperada por los vecinos de Los Realejos: Las Fiestas de Mayo. Este año, con tres estrenos: la de Juana, la de Pedro y Carmelina y la de Domingo y Lala.
Pero fue ayer desde temprano, cuando el municipio se inundó de visitantes que no quisieron perderse, un año más, el mayor espectáculo floral del Norte de Tenerife por el día y la tradicional batalla de fuegos artificiales por la noche.
Miles de personas, algunas de ellas llegadas desde otros puntos de España, e incluso desde el extranjero, y también en una veintena de guaguas con la visita concertada a través de la Concejalía de Turismo, recorrieron los 300 maderos del municipio, 89 de ellos en La Cruz Santa.
El Santo Madero salió en procesión en dos ocasiones desde la parroquia Matriz del Apóstol Santiago. La primera al mediodía, y continuación tuvo lugar una espectacular traca pirotécnica en las inmediaciones de la Oficina de Turismo, frente a la plaza de Viera y Clavijo, donde se concentraron sobre las 14.30 horas miles de personas que durante seis minutos no dejaron de hacer fotos con sus teléfonos móviles ni de admirar el espectáculo que tenían ante sus ojos.
El segundo recorrido fue pasadas las 22.00 horas y estuvo seguido de la exhibición de fuegos artificiales entre las calles El Sol y El Medio, representadas por los Hermanos Toste y Caballer, respectivamente. Horas antes ya se podía ver gente que luchaba por conseguir un sitio adecuado para disfrutar de la tradicional batalla de fuego y color por el cielo de Los Realejos. Ésta se remonta al siglo XVIII y a dos clases sociales bien diferenciadas: los propietarios de las tierras por donde discurría la calle El Medio, y los medianeros y campesinos de la calle El Sol.
Al pasar la Cruz en procesión, los vecinos de cada vía encendían hogueras, humos de colores y hacían mucho ruido. Ganaba la que mayores fogatas, columnas de humo o más ruido hubiera provocado.
Tres siglos después, esta guerra, en la que ninguno gana ni pierde, se ha convertido en una de las mayores exhibiciones pirotécnicas de Europa, en un motivo de fiesta para los vecinos de Los Realejos, y ha situado al municipio en el panorama turístico internacional.
El secreto mejor guardado
Ni dinero público para las flores y tampoco para los fuegos. El Consistorio solo colabora en la promoción y la logística. Las celebraciones son íntegramente sufragadas por las comisiones de fiestas de las calles El Sol, El Medio y La Cruz Santa, que llevan el peso de la organización y financiación, aunque el coste sea todos los años el secreto mejor guardado.




















