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Los dos memos de Eurovisión

Mira que nos hemos tenido que tragar durante semanas los televidentes a los dos memos babosos que mandó TVE al Festival de Eurovisión de Lisboa

Mira que nos hemos tenido que tragar durante semanas los televidentes a los dos memos babosos que mandó TVE al Festival de Eurovisión de Lisboa. Además de antiespañoles, los representantes de España cantaban fatal, parecía que se comían uno a otro en el escenario -lugar impropio para esas comilonas- y su canción era horrible. Peor todavía que la de Israel, interpretada por una mujer rotunda que se parecía a Mickey Mouse, que fue la que ganó. Merced a los votos por la Internet, según parece. A un certamen musical en el que se representa a España, lo mínimo que se tiene que llevar en el bolsillo es coherencia y no regalarle él a ella, en las vísperas, un libro que se titula España de Mierda, justo el día de San Jordi, y además publicar el regalo en los medios. ¿Qué pretendían, joder al país que les está pagando todos sus caprichitos con nuestros impuestos? ¿Tomarle el pelo al público? Eurovisión los premió con el antepenúltimo lugar, o algo así, e hicieron el más espantoso de los ridículos, cantando en Lisboa una canción sin alma, una canción de mierda. Una canción que no supera ni el Chiquilicuatre, que quedó infinitamente mejor posicionado. No tenemos suerte en Eurovisión porque los procesos de selección son caóticos. Massiel y Salomé ganaron para España dos únicos festivales, hemos obtenido puestos muy dignos, pero con candidatos mucho más sólidos y canciones mucho mejores. Cuando el chiquillaje se apodera de la tele, mal asunto. Televisión Española se ha equivocado, una vez más. Estos dos personajillos, Amaya y Fred, se pasaron cuatro pueblos, interpretaron un sainete erótico basto en el escenario y dejaron la música española a la altura de un zapato. Y encima representan a una España -según parece- de mierda. Maravillosa elección.