SOCIEDAD

Dos décadas de intensa lucha con la enfermedad mental en La Palma

La Asociación de Salud Mental de La Palma reconoce, en su vigésimo aniversario, que quedan retos pendientes, pero el avance en atención psicosocial y la intervención de los técnicos de la entidad han logrado gestionar y salvar casos de extrema gravedad

Más allá del umbral sanitario, la prevención en las aulas, la atención en edades tempranas y el conocimiento, son parte del trabajo de la Asociación de Enfermos Mentales de La Palma, con técnicos altamente cualificados.| DA

Blanca, Remedios y Adán. Son solo algunas de las personas con enfermedad mental en La Palma, que han salido adelante en una situación compleja desde un punto de vista conductual, social y de gestión sanitaria, gracias a la acción que durante dos décadas ha desarrollado la Asociación de Salud Mental de la Isla.

Esta semana, cuando se cumplen 20 años desde su creación, se ha consolidado la firma de un convenio de colaboración con el Cabildo palmero, un acuerdo no solo de renovación de medios y objetivos, sino la demostración de que el empuje de las familias y el compromiso de profesionales altamente cualificados y su persistencia en la interlocución con agentes políticos, jurídicos y sanitarios dentro y fuera de La Palma, son ingrediente de base en el apoyo a un colectivo, el de los enfermos mentales, que pese a todo el trabajo de integración socio laboral desarrollado, siguen sufriendo la estigmatización.

Términos como esquizofrenia, trastorno bipolar o trastorno obsesivo-compulsivo son pronunciados con verguenza y miedo al rechazo, pero forman parte de la vida de cientos de familias en La Palma. En muchas de ellas persisten los miedos a la hora de buscar atención y expresar, sin complejos, algo que forma parte de su vida cotidiana pero que no siempre pueden mostrar. El trabajo no ha sido fácil. Veinte años de recorrido de AFEM han dado para mejorar de forma sustancial una situación inicialmente precaria. La red de recursos asistenciales para enfermos mentales en La Palma ha crecido, se ha implementado el Modelo de Intervención Psicosocial y se han reforzado aspectos sanitarios como la atención a las personas con patología dual, la atención en los casos donde ha sido necesaria la figura del defensor judicial, y la atención en algo tan importante como las edades tempranas.

La inversión en rehabilitación psicosocial es efectiva. | DA

Los enfermos mentales de la Isla y la asociación que los representa, cuentan con un servicio en el Hospital General de La Palma que presta atención a las familias en uno de los momentos mas delicados de la enfermedad: Cuando se requiere un ingreso hospitalario.

Servicios como respiro familiar, escuela de familias, atención domiciliaria y acompañamiento integral, además de información y orientación, son imprescindibles en el trabajo que desarrolla AFEM y en el que ha tenido y tiene relevancia la actitud de personas como Mary Paz Magdalena. Es técnico y miembro fundador de la entidad y valedora de una enorme sensibilidad y empatía con los familiares de los enfermos mentales y con las situaciones, la mayor parte de las veces complejas, a las que tienen que hacer frente. Los familiares tienen que llegar a pasar por encima de sus sentimientos de protección para hacer prevalecer la seguridad del paciente. Una de cada cuatro personas, también en La Palma, presentará una enfermedad mental a lo largo de su vida.

Diagnosticados o no, junto a estas personas también se encuentran sus familiares y allegados. Todos soportan día a día la presión social asociada a la enfermedad mental. Esta llega a tal punto que incluso desalienta a las personas a reconocer que tienen este problema, a solicitar ayuda y a seguir un tratamiento. Esta realidad hace que el papel de las asociaciones sea crucial para atender a los afectados, atención que incluye la defensa de sus derechos.

Los esfuerzos de los especialistas por trasmitir el mensaje es constante y la realidad se impone: El consumo de sustancias tóxicas, el rechazo a un diagnóstico y tratamiento, la huida hacia una atención fuera de la isla en búsqueda de privacidad, y un largo etc., hace que las familias se vean desbordadas y sean ellas mismas las que demanden atención por un desgaste físico y psíquico que, en muchos de los casos, podría ser atenuado con una previsión y atención de sus necesidades.

En estos veinte años los técnicos de AFEM han visto como “la estructura y funcionamiento de las familias han cambiado significativamente”. Y es que los cambios estructurales en la sociedad ha provocado que, en muchos casos, haya desaparecido la figura del cuidador. Este cambio se evidencia en la soledad de algunos de estos pacientes en momentos en los que requieren de acompañamiento y seguimiento. La soledad y la gravedad de la situación les lleva a buscar esas ayudas en la administración pública y en las organizaciones como AFEM. Generalizar es, en el terreno de la enfermedad mental, un tremendo error en el que se sigue incurriendo. Cada uno de los enfermos, pese a compartir patologías, tiene sus propias inquietudes, sus propios retos y necesidades. Aún no se ha extendido el respeto hacia la persona con enfermedad mental. Anorexia, bulimia, depresión, trastornos delirantes y psicóticos. La rehabilitación terapéutica que se presta en la Isla en servicios gestionados por el Cabildo tras años de lucha de las familias, tratan de evitar la marginación social, la disminución de la tasa de reingreso de los pacientes, pero también estabilizar y prevenir los factores de riesgo que provocan las crisis.