CARTAS DESDE PARÍS

Lo llaman Sánchez, nació en España

"Busca lo que digan de Pedro Sánchez en París”. Carmelo Rivero se cree, como buen periodista que es, que todo el monte es orégano

“Busca lo que digan de Pedro Sánchez en París”.

Carmelo Rivero se cree, como buen periodista que es, que todo el monte es orégano. Que yo llamo ahora a Macron y éste se me pone al teléfono y me dice lo que sea del ganador de la moción de censura contra Mariano Rajoy, hasta hace nada inevitable inquilino de La Moncloa.

Más fácil sería, le dije, que me dijera algo de Sánchez la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, que nació en España, como Sánchez. Por cierto: un periódico aquí tituló: “Lo llaman Sánchez, nació en España”, como cantaba Serra, “Lo llamaban Manuel, nació en España”.

Y era tan fácil saber lo que pensaba Hidalgo que ella misma lo dijo en las redes sociales, además en español, para regocijo de la camada española en París, que siente ahora que hay una red de conexiones entre la alcaldesa de aquí y el alcalde mayor de España.

Pero, ¿y Macron? Lo ensayé de mil maneras, como si estuviera buscando que el Papa me diera la absolución o una información confidencial. Llamé a ministerios, sonsaqué a ujieres, pregunté a diputados franceses con los que tengo relación: ¿ha dicho algo Macron del nuevo presidente español?

Es muy difícil, le dije mientras tanto a Carmelo, no hay quien se acerque a Macron.

Él me dijo: “¿Y tú eres un periodista? Vete a la calle, joder, busca en restaurantes, a lo mejor te encuentras con Macron”.

Busqué en La Coupole, donde Sartre discutía antaño con jóvenes del 68, donde Chirac ligaba jovencitas. Y estuve en la Brasserie Lipp, que fue el lugar favorito de François Mitterrand. Estuve allí, mirando la carta, vi pasar a Catherine Denueve, por cierto, más guapa que vieja…, y al fin entró Macron. Un camarero me dijo que era habitual, que solía ir por allí, no era coincidencia. Cuando se fue a sentar quise acercarme. Una mano poderosa me echó hacia atrás, me llevó en volandas fuera del restaurante, y ya no seguí intentando más aproximaciones.

Cuando le conté mi fracaso, Rivero me envié el siguiente wasap: “Dios no te llamó por el camino de la exclusiva”. Y yo le respondí así: “Inténtalo tú, a ver si eres valiente”.