
El barco Aquarius, con 629 inmigrantes a bordo, llega hoy al puerto de Valencia junto a otras dos embarcaciones italianas. Les espera un dispositivo de emergencias pocas veces visto en este país, además de tantos periodistas como seres humanos que huyen de la miseria y la guerra en dicha embarcación, a la que gobiernos como Italia y Malta decidieron cerrar sus puertos. Fue entonces cuando el recién constituido Gobierno de España bajo la Presidencia de Pedro Sánchez anunció su predisposición a recibir al Aquarius, un gesto muy bien recibido tanto desde la ciudadanía española como desde la comunidad internacional, pero de ahí a imaginar que habrá barra libre en nuestro país va un trecho. No en balde, a las autoridades españolas les preocupa que el efecto llamada resultante de la combinación entre el Aquarius y la restauración de la sanidad universal en nuestro país se convierta en otra hecatombe humanitaria, similar a la acaecida en Canarias durante la segunda mitad de la década pasada en nuestro país con la llamada crisis de los cayucos.
Por si fuera poco, en los días transcurridos desde el anuncio gubernamental sobre la llegada de la referida embarcación, el buen tiempo y la permisividad de las autoridades marroquíes han complicado en esta parte del planeta el siempre dramático escenario de los refugiados marítimos, por cuanto cerca de mil seres humanos han sido rescatados en apenas 48 horas en aguas del Estrecho de Gibraltar.
No es de extrañar que el propio ministro de Fomento, José Luis Ábalos, haya pedido “que nadie se ponga nervioso”, en referencia a que se ha descartado, por parte del Gobierno de España, que se conceda automáticamente la consideración de refugiado a los 629 seres humanos que llegan hoy a Valencia. En todo caso, dijo Ábalos ayer, recibirán una “autorización especial” de un mes y después serán tratados conforme a la legalidad española. “Mañana [hoy para el lector] llegarán estas personas y tendrán una autorización especial de un mes. A partir de ahí se les tratará conforme a nuestra legalidad sin mayores excepciones, tampoco lo podemos hacer cuando en el sur hay 800 personas con pateras y muertos”, dijo en la escuela de verano del PSC en Barcelona y así recoge Europa Press.
El nuevo ministro sostuvo que tienen que “actuar con la sensibilidad y al mismo tiempo con la legalidad, y con la advertencia a Europa de que falta una política migratoria a la altura”, a la par que criticó al Gobierno de Italia por haber denegado la llegada del barco y celebrarlo: “Tuvo la indecencia moral de que, cuando otro actúa con vergüenza y humanidad, canta victoria”.
Esperando por el Aquarius, el Estrecho y Alborán rebosan por un drama humano bien conocido en Canarias. Por eso, Ábalos advierte de que se tratarán los casos “individualmente”, a pesar de los llamamientos de las ONG para acoger a todos los del Aquarius.
HASTA 986 PERSONAS RESCATADOS DE 69 PATERAS
Entre el viernes y el sábado, Salvamento Marítimo ha rescatado a 986 personas -cuatro fallecidas- que viajaban en 69 pateras por aguas del Estrecho de Gibraltar o el Mar de Alborán. En concreto, en aguas del Estrecho han sido rescatadas en los últimos dos días un total de 507 personas que viajaban a bordo de 59 pateras, mientras que en el Mar de Alborán han sido 479 en diez pateras.





