
El Roque de Los Muchachos está acostumbrado a mirar cara a cara a las estrellas. En el silencio de la noche, la bóveda celeste se muestra en todo su esplendor para que desde el techo de la Isla se pueda escrutar el Universo infinito donde todavía se esconden buena parte de las respuestas a las grandes preguntas que han perseguido a la humanidad a lo largo de su historia. Hasta el Observatorio palmero ascendieron esta semana otras estrellas, pertenecientes a universos distintos al de la ciencia: el escritor y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y su pareja, Isabel Preysler.
La presencia de un Nobel en el Roque no es tan extraña. Hasta la cima de la Isla llegan los mejores astrónomos en busca de uno de los mejores lugares del Mundo para escrutar el firmamento. En octubre, por ejemplo, se espera el regreso de Takaaki Kajita, el Premio Nobel de Física de 2015, que está previsto que asista a la inauguración del prototipo de la Red de Telescopios Cherenkov.
Lo que no es tan frecuente es la presencia de uno de los mejores escritores contemporáneos en lengua castellana, en cuya obra aborda distintas dimensiones de la naturaleza humana probablemente con la misma pretensión de conocer y explicar la realidad que lo rodea. El propio Vargas Llosa, en las palabras que pronunció tras la visita al Observatorio, señaló que hay una cierta relación entre la astronomía y la metafísica. Seguro que también la hay con la literatura, de la que dijo que había que acercarla a las estrellas.
Lo cierto es que Vargas Llosa e Isabel Preysler vivieron una noche en la que el cielo se mostró especialmente generoso para los espectadores y pudieron disfrutar, según nos informan desde el Instituto de Astrofísica de Canarias, de la observación de hasta tres planetas (Mercurio, Venus y Júpiter), el cúmulo globular Omega Centauri y una visión de la Luna en cuarto, que es precisamente cuando mejor se puede contemplar el satélite.
El administrador del Observatorio palmero, Juan Carlos Pérez Arencibia, destacó el “gran interés” que mostraron tanto Mario Vargas Llosa como Isabel Preysler durante la observación que se realizó con un pequeño telescopio, después de visitar las instalaciones de los Magic y el Gran Telescopio Canarias.
Ambos invitados del IAC tuvieron también la oportunidad de poder conocer de primera mano alguno de los proyectos de investigación científica que se están llevando a cabo en telescopios como el Isaac Newton, el Galileo y el GTC durante la cena en la residencia del Observatorio.

Las grandes preguntas sobre el origen del Universo, su expansión o la posibilidad de la existencia de vida fuera de nuestro planeta fueron temas que se abordaron en la sobremesa, que contó con la sabia y didáctica contribución del director del IAC, Rafael Rebolo.
Tanto los científicos como los escritores con los que se encontró la pareja al día siguiente en Tazacorte para disfrutar del almuerzo, coinciden en destacar que “son una pareja encantadora y muy curiosa por las cosas”. En la mesa estaban los autores palmeros Elsa López y Anelio Rodríguez Concepción.
En el Hotel La Hacienda de Abajo también esperaba a la pareja el escritor Juancho Armas Marcelo. Allí cogieron fuerza para regresar a Madrid tras “descubrir la inmensidad de este cielo de La Palma, mágico, cósmico y único en todo el mundo”, como cuenta el autor canario en su último artículo de El Cultural.





